27 de marzo de 2016

Recuerdos

Corrían los años oscuros. Los días pasaban entre persianas bajadas, las noches entre luces y sombras, noches que nunca terminaban. Molaban, mucho. Sólo las echo de menos muy de vez en cuando, muy poco.

De ella no recuerdo ni el nombre. Cuando lo sabía tenía su número en la agenda del móvil con la anotación "no llamar", algo que cumplí escrupulosamente. Porque hay gente que sí y gente que no y ella era claramente de los últimos. ¿Te has sentido utilizado alguna vez? Pues eso, sabrás como es. Pero tampoco voy a negar que me atraía de una forma oscura, peligrosa. Cuando alguien te dice de otra persona (digamos la muerta Grande de España[coño] Duquesa de Alba) que era un espíritu libre que se puso el mundo por montera, realmente quiere decir que es una pija que hace lo que le da la gana porque el dinero de papá se lo permite y siempre estará ahí. Pues era de ésas, de las que se podía permitir hacer lo que le diera la gana. Y era muy fácil dejarse llevar, acompañarla en la bajada, por lo que aún estando en los años oscuros hasta yo sabía qué era lo que no debía hacer; mis padres son obreros, no tengo colchón que me recoja y el pijo siempre vuelve a la piscina de papá dejándote en el arroyo, tenlo claro.

Pero lo que me reía cuando las noches laguneras nos hacían tropezar. ¿Cómo fue aquello? Sentados en el bar de siempre, ella vino. Típico palique de las 12 de la noche entre birras. Bueno, me voy al Txolas, ¿vienes?, me dijo. No sé, el que pincha hoy no me llama, no creo que vaya, casi mejor tiro pal Haring directamente. No, tú vas a venir, en 10 minutos estás allí. No creo, la verdad, le contesté. Sonrió, se levantó la blusa, se sacó las tetas del sujetador, me sonrió y mirándome a los ojos repitió en menos de 10 minutos estás allí. Me resistí, fueron 15 minutos y no diez, ya sabes lo que se dice y yo siempre he sido muy primal.

Pero nunca nunca le llamé. Y los años pasaron y los oscuros quedaron atrás.

Anoche salí y nos volvimos a encontrar. Tío, cuanto tiempo sin vernos, estás mucho más atractivo, más delgado, te sienta muy bien, ¿sabes que al fin me mudé?, aquí al lado, tienes que venir a ver la casa, ¡llámame y quedamos! Sí, por supuesto, lo haré, sí que sigo teniendo tu número, te respondí mientras salía a fumar con la excusa de que me estaban esperando. Saqué el móvil y comprobé que efectivamente no lo tenía, lo había borrado hace tiempo.

Y es que si nunca te llamé antes, ¿qué te hace pensar que lo iba a hacer ahora?







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