13 de julio de 2015

Cinco días en Madrid (un viaje y una entrada apresurados)

Dos días antes: "vuelve la ola de calor a la Península". Doraemon nos coja confesados.

Día 1: Barajas, 13:30, bofetada de calor. Hostal, ascensor de los viejunos, de los de antes, ¡aire acondicionado en el cuarto! Quién dijo miedo, a la calle, que hay que patear Madriz. Plaza Mayor, qué bonitos los andamios. ¡Mentiras del Régimen!: "en apoyo del Caudillo un millón de personas le aclaman en la Plaza de Oriente y...", hombreyá, que apenas caben 20.000... Patear, patear, patear, bocata calamares con caña y al hostal, que mañana será otro día, pasando por el Congreso, que para eso lo tenemos al lado.


Tras encender el aire y darse una ducha fría a la cama, que mira que hemos pasado calor.

Día 2: Desayuno (el bar de abajo del hostal está bien y el señor es simpático) y el principal objetivo del viaje: Museo del Prado (que yo recuerde nunca había estado). Entrar con los primeros y empezar a andar. Y a andar. Y a seguir andando. Al menos también hay aire acondicionado. ¿La visita? Estéticamente "bien pero", los reyes de España(coño) han resultado ser, además de feos, bastante monótonos, al menos en lo que a gustos se refiere. ¡A ver!, no malinterpreten, hay obras que impresionan, espectaculares, Las Lanzas, Las meninas, El jardín de las delicias, parte de Goya, etc..., pero se hace un poco repetitivo. Además, en lo que se refiere al museo en sí tres quejas oficiales (contestadas las dos últimas pero de forma no satisfactoria):



Al salir, a andar que quedamos con unos amigos y pa Lavapiés, nos sentamos en un sitio a la sombrita y cañas, cañas, más cañas, una pizza sin movernos de la mesa, más cañas, alguna caña más, nos levantamos y de paseo hacia al hotel entramos todos a tomarnos la última caña. ¡Museo del Jamón!, ¡cañas a 0,90 €!, no hay que perdérselo.

Día 3: Ligera resaca y desayuno. Nos quedamos a 15 m de la casa de Lope de Vega, así que a visitarla que para eso es gratis y reservamos el día que llegamos. El simpático guía nos resulta extrañamente conocido, ¿será un actor o algo? En conjunto un visita interesante y recomendable.

El jardín de Lope.

De ahí y arrastrándonos bajo la calor al Museo Arqueológico Nacional. Antes de entrar aprovechamos para comer, menú a buen precio y rico rico, nada que ver con el Prado, y muy simpáticos camareros. Café y pa'dentro. Muy interesante exposición, con muy buenas piezas, aunque tenemos un firme propósito a partir de ahora: al entrar en los arqueológicos debemos saltar la prehistoria pues en todos es igual, joder, que una punta de flecha es la misma (o muy parecida) en Madrid y en Londres. En conjunto, recomendable, oiga usted.

Una Señora que nos encontramos por ahí. Impresiona de verdad.

Y después de nuevo a correr arrastrándose hasta, caramba, qué coincidencia, Lavapiés, donde quedamos con otros amigos para, vaya, nunca lo habría dicho, echarnos unas cañas, varias, bastantes, aunque esta vez aprovechamos para echarnos unos ricos platos senegaleses. Después, alguna caña más y algún gin tonic y palique palique. Y a dormir que ya son horas.

Fuente que estaba al lado de la terraza, en la plaza Nelson Mandela. Según dicen aguantó toda la Dictadura.

Día 4: sigue haciendo calor, pero ligeramente menos. Directos al CaixaForum a ver dos exposiciones, una de bichos y egipcios (de los antiguos) y otra de los mochicas. Interesantes pero al haber grupos de niños (tanto pequeños como adultos) se hizo un poco incómodo, por decirlo de algún modo. De ahí y para hacer tiempo atravesamos el Retiro, con más calor, pajaritos, parejas dándose el lote, deportistas de los que corren con 40ºC a la sombra y demás fauna típica del lugar. Exposiciones en el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez, prescindibles ambas. Salida por Atocha tras criticar profusamente el charco, digo, estanque.

Escudo de la España republicana, situado en la trasera hacia el Retiro del Ministerio de Agricultura, y que aguantó ahí toda la Dictadura porque nadie lo vio. Encontrado gracias al Sr. Vespinoza.

Exposición en el Palacio de Velázquez. Dicen que es arte, pero no sé yo, oiga. Será que soy de pueblo.

De ahí nos dirigimos hacia nuestro siguiente destino, el Rastro. Pero no al rastro, que ese día no es, sino porque ¡habíamos quedado para desvirtualizar a Loque! Un encuentro inmejorable, con muchos palique y risas, muy bien que lo pasamos. Almuerzo los tres, seguido por una larga sobremesa tras la que nos dirigimos todos al exReina Sofía aprovechando las horas de visita gratis, de 19 a 21.

El Guernica impresionante, de verdad de la buena, no tiene nada que ver con lo que uno ha visto en miles de imágenes. Y del resto de fondos que pudimos/tuvimos tiempo de ver, pues lo normal, una pequeña parte que mola muy mucho junto a cosas miles que dicen que es arte, lo típico de los museos de arte moderno.

 Habían más que molaban pero no les saqué foto. Tampoco a los que no.

Cuando nos echaron, despedida de Loque (jo, qué penica, ¡encantados de conocerte en 3D!), mexicano y a la cama, que ¿he dicho ya que hay aire acondicionado en el hostal?

Día 5: Seguimos arrastrándonos por Madrid bajo la obscena calor. Algún barrio aún no visitado, tipo la Latina, y visita sin esperanza al Templo de Debod, pues según la página los sábados cierra; la página miente, que lo sepas. Me encanta estar rodeado por gente sudorosa que no tiene otra cosa que hacer que ponerse a toquetear relieves de varios miles de años de antigüedad y dejar la basura en las esquinas de su interior, mola, sí, hijos de puta.

Imagen desde fuera del Templo. Hordas bárbaras y nativas lo llenaban con un calor insoportable. Pero el Templo, aunque chiquitito, mola. Y vista la situación en Egipto me temo que será el único templo egipcio que visite, joder, putos ignorantes y fanáticos.

Luego a recoger las maletas, atravesando de nuevo la Ciudad por zonas que no habíamos pisado, parada en el Museo del Jamón a por el par de cañas para reponer líquidos y el par de bocatas para el viaje, guagua, aeropuerto, gente que lleva encima metal a punta pala y líquidos en la maleta (ains), esperar, volar volar volar, ¡Los Rodeos, Tenerife!, 14ºC menos y nublado, ¡mola!, P. que nos recoge, gata maullante que se escucha desde la puerta de la calle al olernos llegar, pegajosa y hambrienta (y eso que le dieron de comer) y ¡hogar, dulce hogar!

A ver si convenzo a Lillu de que deje de cumplir años en julio, que siempre nos pilla la calor. Por lo demás, muy bien, ciertamente.


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4 comentarios:

Lillu dijo...

Adoro tus crónicas de viaje. Son infinitamente mejores que las mías y, sobre todo, más cortas, condensadas y divertidas, al meollo directamente, a lo que importa... qué necesidad de alargarlas durante meses e incluso casi años :P

Ays, no echamos de menos el calorcito madrileño, verdad? :D

muacks!

exseminarista ye-ye dijo...

Eso eres tú, que me lees con buenos ojos. Aunque estoy de acuerdo en lo de tardar años en contar las historias :D

¡Salud!

loquemeahorro dijo...

¡¡Yo lo pasé muy bien!!

Fue un rato estupendo y muy terapéutico para mí, además. Así que cuando volváis, no lo dudéis, avisadme y sacaré el batmovil a pasear.

Y les daremos su merecido a los pillos que ensucian el Templo de Debod, aunque me consta que después se limpia convenientemente, en todo caso, muerte y destrucción para ellos.

Para nosotros, bebercio y comercio!

¡A la próxima, a la filmo!

exseminarista ye-ye dijo...

Sin duda te avisaremos cuando volvamos, que lo pasamos pipa.

En lo del Templo el problema no es la basura (que también es un signo de la educación de la peña o de su inexistencia, más bien) sino el desgaste que se produce en los relieves de jeroglíficos cuando el ser normal-anormal se dedica a toquetearlo, porque que lo haga uno no pasa nada, pero que lo hagan varios miles a la semana pues sí; pa' matarlos. Pero aún así ¡¡entramos!! :D

Ojo con lo de filmar, que mira que soy de natural atractivo pero es que las cámaras no son para mí, no reflejan mi auténtica belleza... XDDD

¡Salud!