15 de julio de 2015

3 veces

El orgullo no sirve para nada, no se come, no se vende, no da intereses, no te hace mejorar como persona, más bien todo lo contrario, te suele convertir en un ser despreciable, más atento a tu propio ombligo que a lo que pasa a tu alrededor. Por el contrario, la dignidad sí es una virtud a tener y de la que estar orgulloso (curioso, ¿no?, orgullo caca, estar orgulloso de algo todo lo contrario), mas como todas las virtudes hay que tenerla "para dentro", para ti, para poder sonreír cuando haces revisión de tu vida.

Hay momentos en los que estás a punto de descartar años de amistad por orgullo, por el "yo tengo razón". En esos casos hay (creo) que hacer de tripas corazón, sopesar qué vale más, todo lo vivido, dado y recibido, o el estúpido orgullo. Y al menos para mí no hay discusión, le doy más valor a la amistad y tiendo puentes para intentar retornar el camino común (al menos tras un tiempo prudencial en el que el calentón ha pasado, eso sí).

Sin embargo llega un momento en el que si la única respuesta a estos puentes es el desprecio, el "yo soy más importante que nosotros", empieza a parecer que te estás arrastrando por culpa en vez de intentar recuperar lo perdido olvidando tus razones para sentirte agraviado. Empieza a ser el momento de poner tu dignidad por delante, porque entonces esa persona tal vez no valía tanto como siempre habías creído.

¿Cuántos puentes hay que tender, cuántas veces hay que intentarlo? Supongo que dependerá de la situación, pero para mí el número mágico es 3, un número bonito, redondo, el mismo número de veces que el (probablemente inexistente) apóstol Pedro negó al (seguramente ficcional) Jipi. Tras tres negativas o calladas por respuesta ya puedo decir, con la conciencia limpia y sabiendo que he hecho lo posible, ¡a mamarla!

Y ya si eso otro día hablaremos de la presunta amistad basada en la interacción puramente asistencial y su desaparición tras la terminación autounilateral del servicio de compras varias. O no, o yo qué sé. ¡Buen día! y refrésquense mis niños, no les coja la caló.
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2 comentarios:

ANuRa dijo...

Lamento tener que decirte que eres con mucho mejor persona que yo. Conmigo, una basta. Eso si, ha de ser MUY GORDA.
Y respecto al orgullo... creo que tiene una desmerecida mala prensa. Aunque puede que sea que este confundiendo orgullo con amor propio. Porque en mi experiencia, cada vez que digo "no" porque tengo amor propio me acusan de orgullo o superioridad. Pero en fin...
Punyos fuera si es que hay que mandar a alguien a la mierda!

exseminarista ye-ye dijo...

Bueno, a ver, aquí me refiero a amigos amigos, personas con una reconocida trayectoria vital. Luego ya si eso están los conocidos, los compañeros, los colegas, etc, categorías muy diferentes y a las que se les dan menos oportunidades. O no.

Y sí, amor propio sí, el orgullo no acabo de verlo...

¡Salud y saludos!