20 de marzo de 2015

Breve diccionario de cosas sin relación y relacionadas.

A pesar de todo y aunque muchos crean que no algo que aún poseo es la (todas las definiciones tomadas de la RAE):
Conciencia:  (Del lat. conscientĭa, y este calco del gr. συνείδησις).
1. f. Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta.
2. f. Conocimiento interior del bien y del mal.
3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas.
4. f. Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto.
5. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.
En todas sus acepciones, pero especialmente hablando de la nº 2. Que si no fuera por eso en vez de Exseminarista ye-ye tendrías por aquí a un Cura ye-ye, con su casa gratis, su sueldo fijo, su trabajo simple y sus noches de sexo, drogas y r'n'r. La conciencia, qué putada es tenerla, oiga, no sólo para eso, no creas.

Otra cosa distinta es que uno tenga su propio y personal concepto del bien y del mal, que ésa es otra y es sólo mía. Pero eso no toca.

Y cambiando (o no) de tercio, en estos tiempos que corren, repletos de buenrollismo y postjipismo, algo que te repiten mucho que es malo, que no lo tengas porque no merece es el:
Odio:  (Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Por mucho que te digan odiar a quien se lo merece es bueno, te proporciona un punto de referencia para tener también a quien amar (o no, o yo que sé) y te permite nunca olvidar ni perdonar. Porque para llegar a odiar el otro (u otra) tiene que haber superado ciertos límites intolerables para uno. Si no los ha superado, pues simplemente se le ignora o desprecia, pero si sí no merece el perdón, esa tontería cristiana. Perdonar es malo, caca, y debes administrarlo con parquedad, justicia y mucho cuidado.

¿Odio? Pues sí, claro, así en lo personal hay al menos dos individuos (o individuas) merecedoras de mi odio, personas a las que dejaría morir sin dudarlo si está en mi mano. En lo general también hay grupos absolutamente odiables, de verdad de la buena, personas que no marcarás con la cruz del francotirador pero que sí alejarás si eres inteligente de tu vida; un ejemplo son los que van de:
Prepotente:  (Del lat. praepŏtens, -entis).
1. adj. Más poderoso que otros, o muy poderoso. U. t. c. s.
2. adj. Que abusa de su poder o hace alarde de él. U. t. c. s.
Los que van o los que son, sea su poder real o imaginario, que de estos últimos también los hay; seres semihumanos que hacen creer a los demás que tienen poder real y abusan en base a ello. Los prepotentes y los abusones, en general. Si me dieran a elegir un grupo humano a exterminar o, vamos a ser más buenrollistas, a hacer desaparecer con una varita mágica serían los prepotentes.

Como la prepotencia va normalmente en común con otros defectos igualmente nocivos para la sociedad viviríamos sin duda en un mundo mejor.

Pero volviendo al odio, si bien decía que éste es bueno lo que nunca nunca debes dejar que te posea es el:
Rencor: (De rancor).
1. m. Resentimiento arraigado y tenaz.
El rencor es el lado oscuro, donde el odio es bueno y sano, el rencor es malo y enfermizo, te reconcome por dentro y debilita, ¡no dejes que te posea, joven padawan! Transfórmalo en un sano y limpio odio o directamente conviértelo en indiferencia y desprecio, pero no estés rumiando meses y meses ese resentimiento, un consejo que te doy.

Y aquí lo dejo por hoy que aún me quedan varias labores del hogar por hacer, como rellenar la lata del café, leer un rato e irme de concierto (esta noche tocan (B)Keiko en el Aguere (La Laguna), presentando su último disco). Ya si eso algún día retomaré el tema. Seguro.

Buen finde y tal. Y salud.
Share/Save/Bookmark