22 de febrero de 2015

Cosas que sólo me interesan a mí (a saber cuantas van; como si las otras no, que también)

Casi me mato esta mañana o me rompo algo o yo qué sé. Extrañamente llovía en Mordor-La Laguna City y siendo apenas las 630 acompañaba a L. a que la recogiera una compañera de trabajo, pisotón despistado en el paso de peatones y allí voy, deslizando. Menos mal que como twiteé aún conservo un cierto equilibrio, corrijo, físicamente al menos sigo siendo una persona equilibrada, no, eso tampoco, que cuando me voy a caer prácticamente siempre lo evito en el último segundo, ahora sí, así que sólo quedaron las risas de "¡ay qué me mato!" y el volver al calor de casa y el café recién hecho con la sonrisa puesta, y es que no hay nada como reírte de uno mismo y las situaciones absurdas en las que se mete uno solito. Así que sí, hoy domingo hipermadrugué pero llevo toda la mañana sonriendo.

Y bien que me hacía falta pues llevo una semana de perros. Bueno, igual no tanto, pero sí gruñona y se vio rematada por un golpe que nos dieron al coche, poca cosa, uno que se salto un ceda porque se despistó, dice, pero que justo inmoviliza el polo porque la rueda roza con la chapa que se metió para adentro. Ahora por primera vez en mi vida a mover la cosa de los seguros, que dicen que es un coñazo, y del taller de chapa, que dicen que también. Y a ver cuando nos lo devuelven que siempre me han dicho que va para largo, ains.

Y como ser humano que parezco que siempre andamos a la busca y captura de patrones te quedas en la cabeza con el "no hay dos sin tres" así que mejor me quedo en pijama y no bajo a la calle ni por tabaco, a ver si L. se deja enviar. Mas teniendo en cuenta que la mayor parte de los accidentes dicen que se dan en el hogar casi mejor será quedarse en pijama y en el sillón, sin moverse, por si acaso. Que hoy iba a hacer unas arvejas pero ¿y si me quemo o algo?, buf, quita quita, pedimos pizza mejor.

Y estos carnavales no bajé, así, por las buenas, sin remordimientos de conciencia ni nada por el estilo; de hecho no saqué el traje de gitana a airear ni nada, igual mi subconsciente (si es que tengo de eso, aunque espero pues el consciente no acabo de encontrarlo por ningún lado) ya sabía que no. Y es que salí de fiesta el sábado pasado por los bares de aquí y, joder, el miércoles aún me estaba quejando; será que me echaron un porro en la bebida o algo pero que 6 ó 10 (o los que fueran) cubatas no eran para tanto, digo yo. Será la edad, o no, o a saber.

En fin, que a ver lo que depara la semana, me cargaré de paciencia por si acaso (¿dónde la venden, sabe alguien?). Buena semana y tal.
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