17 de noviembre de 2014

El precio de la oferta más barata

Como muchos ya saben (y si no lo sabrán ahora) (bueno, si lo lee alguien) desde hace ya algún tiempo me pincho varias veces todos los días. No, no es drogaína ni nada por el estilo, eso lo dejo para cuando sea terminal o viejo (más) o algo. No sé si sabes que las Afortunadas (jajajaja) son la Comunidad Autónoma con mayor índice de diabetes del país y, a pesar de ser flaco como un cangallo, me tocó la lotería a ese respecto. Y a saber por qué, pues apenas he comido dulces, ni refrescos, ni nada por el estilo (vale, todo lo contrario).

En fin, pues eso, que me pincho, qué le vamos a hacer. No es particularmente coñazo ni desagradable, pero siendo como soy un fanático del descontrol tener que estar controlando continuamente mi dieta, mis niveles de glucosa en sangre y lo que puedo y no puedo tomar sí que es molesto. Sobre todo a la hora de los postres cuando vas a comer fuera con gente; como no puedo resistirme prefiero irme a fumar mientras pasa el momento desconsuelo.

Pero al grano, que me disperso. Resulta que hay agujas de varios tamaños, en función de tu gordura, de la piel o cuero en su defecto que tengas, etc. A mí me tocaron desde el principio las más pequeñas, 5 mm de largo, que para eso estoy flaco como un espiche. Y muy bien, oiga, unas agujas muy bonitas, muy buenas, con funda individual y muy resistentes, con las que era feliz como una perdiz.

Por si no lo sabes las agujas no se las compra uno; pagas las lancetas con las que extraes la sangre para medir la glucosa y el glucómetro o cacharro pa' medir el azúcar en sangre te lo regalan nada más diagnosticarte (a ver, no te lo regala el médico, tienen chorrocientos que les dan las farmacéuticas, de modo no altruista, claro - véase después), pero la casi extinta seguridad social cubre gran parte del precio de las tiras reactivas (o las cosas en las que pones la sangre pa' ver cuanto azúcar tienes - de ahí que regalen los glucómetros, luego les estarás comprando sus tiras toda la vida (útil)) y te dan gratis las agujas. Cuando se te van a gastar vas a tu ambulatorio y te las dan y aquí paz y hasta el mes-dos meses después gloria.

Hace ya un par de meses que cuando fui por las agujas me encontré, ¡oh, drama!, con que no tenían de mi tamaño. Conociendo como funciona la administración, supongo que habrán convocado un nuevo concurso de suministro, ganándola otra cosa empresa completamente diferente, y desde entonces la más pequeña que tenían eran de 8 mm. Que tú dirás, ¡joder, Exse, que 3 mm no son nada!, pero no sé, sí que se nota, créeme. Un punto a su favor es que venían con la caja de desechos peligrosos, pero aún así, no me convencieron, ¡yo quería volver con las mías!, al menos a su longitud.

En fin, había que apechugar, así que pasó como un mes y cuando volví, hace el par de días, le comenté a la simpática, joven y atractiva enfermera que desde que usaba este tamaño estaba teniendo hematomas día sí y día también, cosas que raramente pasaba antes. Cual no sería mi sorpresa cuando me dijo "no, no es por el tamaño" (aunque el tamaño sí que importa) "sino por las agujas; no eres el primero que se queja de lo mismo, son bastantes, y cosas peores, como que se rompen, se doblan fácilmente, etc. Están empezando a retirarlas, de hecho".

En resumen, quizás, tal vez, a lo mejor, a la hora de hacer una convocatoria de suministro puede que no sólo hubiera que darle el contrato a la oferta más baja, pienso yo, cosa que a no ser que haya alguien de la familia Soria (u otras de por aquí) es lo que suele suceder. A lo mejor habría que puntuar y valorar también la calidad del material suministrado, pienso yo.

Pero no sé, posiblemente me equivoque, al fin y al cabo uno es sólo un vulgar biólogo que no sabe nada del mundo ni de más allá. Creo.
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