14 de octubre de 2014

Tiempo de espera

Reunión con el JefeChico para exprimir aún más si cabe unos datos para así obtener, curiosamente, aún más datos que, asombrosamente, son de fácil encaje en la pTesis y apoyan lo obtenido. Y corrección de una de las secciones, que a ver si mañana se la mando a JefeGrande (o mejor bajo y se la doy impresa, que si no tarda más). Que pasó también para comentar que nos han tumbado un paper; posteriormente leo las críticas de los referees, algunas injustas, pero otras que me ayudarán bastante en la pTesis. Y el paper, vuelta a intentarlo, oño.

Volver a LL City y como ya son horas y me apetece -50 cocinar, ¡arepa de mechada y queso! Parece que en la Arepera Habitual el pibe nuevo está aprendiendo a hacerlas como antes, menos mal.

A por el café en el sitio habitual, a la vuelta de la esquina. Hoy hace buen tiempo, calor incluso tras unos cuantos días de lluvia y frío, así que toca terraza. Todas las mesas ocupadas menos una, en la más lejana un colega, al que saludo, echándose la birra después de currar. Al lado una pareja de erasmus alemanes, chico y chica. Luego dos pibas, jovencitas, 20 y tantos, de estilo no llega a pseudojipi pero casi. Y por último la única que queda libre, así que me siento.

Enciendo un cigarro, abro el libro electrónico y me pongo a leer. De alemán mucho que no entiendo, ja, jawohl, herr Commandant, nein, y poco más, pero casi que pondría la mano en el fuego de que el alemán se quiere llevar al huerto a la alemana, el tono de voz de la conversación, las risas, inequívoco. Y parece que ella se va a dejar. ¿O es al revés? Probablemente, pero como soy tío tiendo a no darme cuenta.

Qué intensas las pibas, cuánta certeza muestran ante los hechos de la vida y los errores que se cometen en su camino, cuán en blanco y  negro es todo. ¿Eramos así con su edad? No sé, en la actualidad sólo puedo ver grises, matices para la mayoría de las cosas que me plantees, si algo he aprendido con los años es a dudar. Pero sí, es posible que hace 20 años mantuviera similares convicciones y con igual firmeza en el mismo bar, que ya estaba aquí pero sin terraza, tenías que sentarte en la ventana cuando estaba libre, LL City aún no era la ciudad turístico-peato-centrocomercial que es ahora.

Uy, a lo bobo ya ha caído un capítulo del libro y un par de cigarrillos y por aquí no ha pasado nadie a tomarme el pedido. Da igual, ha sido un rato agradable, he salido de casa que es lo que pretendía y hasta he socializado un fisco. Ya me hago el café en lo que arranca el portátil, que va a ser incluso más barato. ¡Compra tabaco!, así mañana no tienes que salir.

Venga, arriba, que alguien tiene que ponerse a escribir si eso.





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