6 de octubre de 2014

Solamente una vez...

Bajar a la facultad para hablar con los directores, cambio de estrategias al confrontar la sección en la que estoy trabajando con el JefeGrande. Café antes de subir a casa con J. y el JefeChico (en edad y tamaño), momento en el que se le comentan los cambios que el JefeGrande ha sugerido en la redacción y organización, completamente opuestos a los de JefeChico, con cara de "ains" y miradas al cielo que está más allá del techo por mi parte.

"En fin", comenta J., en sus primeros años de predoctorado, "no desesperes, que al fin y al cabo es algo que se sufre sólo una vez en la vida".

JefeChico, al que conozco desde hace demasiados años, cuando ambos éramos pipiolos (él un par de años más pipiolo que yo) en nuestros primeros años de actividad investigadora, él dos pisos más arriba que yo, me mira, le miro y nos partimos de risa. J. se pone colorada y dice algo como "ups".

A las pruebas me remito. Aquí está, impresa, la No-Leída, la Tesis-Primigenia, la Innombrable. Nunca olvidar, nunca perdonar. Y venganza en la medida de lo posible, claro.

Así que en eso sigo, escribiendo, corrigiendo y volviendo a escribir. Ains, menos mal que sólo es una vez en la vida, jajajajaja.

Hala, sean malos que ustedes pueden.

¡Qué se me olvidaba!, la banda sonora de hoy :D


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