30 de octubre de 2014

Mi reacción ante el argumento de autoridad

Respuesta corta: 

Mandar a tomar por el p. culo al que lo está usando contra mí.

Respuesta larga*:

El argumento de autoridad (argumentum ad verecundiam) es una de las falacias más conocidas y consiste en defender algo como verdadero simplemente porque quien es citado en el argumento tiene autoridad en la materia, o porque quien lo utiliza usa su supuestamente mayor autoridad (esto último lo digo yo).

También conocido como magister dixit, que podría traducirse muy libremente como "porque lo digo yo" en el caso de que la autoridad sea la propia. Un ejemplo de esto último podría encontrarse en el siguiente (y antiguo) chiste:
Dicen que paseaban una tarde por la calle un eminente catedrático junto a uno de sus investigadores predoctorales, cuando de repente se paró el catedrático y, señalando al suelo, le dijo al predoc: "mira, una ensaimada".
A lo que el licenciado le contestó: "perdone Sr. Dr. que le corrija pero eso es una mierda. Y de las gordas".
"Que no, que es una ensaimada, no sé como puedes discutirlo".
"¡Pero Sr., si es una mierda!", le volvió a contestar.
Tras varios minutos así, se dice que el catedrático le miró y le dijo "vale, será una mierda pero te la vas a comer igual, que para eso soy catedrático y tú no".
Pues bien, ante actitudes así mi instinto natural es hacer borrón y cuenta nueva1. Que uno tiene 44 años ya y los huevos quemados como para estar soportando tonterías.

Pero también, como uno tiene 44 años ya, ha desarrollado por qué no decirlo una cierta inteligencia, ya no es el adolescente visceral de hace el par de años, no. Así que se impone un cambio de estrategia a corto y medio plazo, un cambio radical de las prioridades inmediatas.

Y es que como le contaba entre vinos a Rantamplán hace el par de meses, yo no tengo ningún problema con la autoridad, lo que no soporto ni tolero son las órdenes estúpidas ni el autoritarismo.

(*) Bendita Wiki, qué haríamos sin ti**.
(**) Ir a la biblioteca***.
(***) O comprar el Espasa o similar.

1.- Y si existe/existía lo que uno pensaba era una relación intelectual y de confianza me deprime un fisco; pero eso es un problema mío, tiendo a depositar demasiada confianza en las personas. Lamentablemente la gran mayoría acaba defraudando, pero aún así no hay manera de que escarmiente.

-------

Por cierto, bien que merezco el premio a la irrelevancia. En fin, no desespero, ¡participen en la porra, hombre (y mujeres), que el regalo es real y bueno bueno de verdad de la buena!
Share/Save/Bookmark