17 de julio de 2014

¿Histérico yo? Para nada, hombreyá...

No sé como puedes decir eso de mí, si soy la persona más fría, centrada y poco dada a nerviosismos del mundo mundial. Porque vamos, ni que esté con los dos últimos experimentos de la tesis tras los cuales sólo tendría que sentarme a terminar de escribirla (la tesis y los dos papers correspondientes)*. Vamos, que si ése fuera el caso tendría algún motivo para estar histérico, ¿no?

O, por poner otro ejemplo, que tenga que estar todo terminado en las dos próximas semanas pues la universidad por motivos de ahorro (o algo) cierra por completo sus puertas en agosto. Esto sería un motivo admisible para estar histérico, seguro.

Ah, y se me olvidaba, que el contrato se acabe el 31 de agosto sin posibilidad de renovar pues ya se cumplen los 3 años tampoco sería un muy buen motivo para empezar a estar histérico, pienso. Total, en el muy hipotético caso de que esto fuera a pasar dice el Marianiko el Corto que ya estamos saliendo de la crisis, y aquí en Canarias se apoya mucho la cosa de la investigación. Además tendría lo del paro y quién no contrataría a un jovenzuelo de 44 años con una amplia experiencia. Vamos, que no.

¿Y todo junto (más algunas cosas que me dejo en el tintero)? ¿Sería motivo?**

Voy a empezar a hacerme los cubatas con tila. Y que no se me acabe la maría, por Doraemon bendito, el FSM y El Santo Nota.

(*) Teóricamente, claro. Que seguro se les ocurre alguno más...

(**) Y para no escribir mucho. Pero tranquilos, seguro que en septiembre retomo mi ritmo de antaño. De antaño, ¿cuándo fue eso?, uy, caramba, cuando estuve los 3 años y pico en paro, je***.

(***) No, en serio, histérico no estoy. Mucho. Un fisco nervioso sí, pero oye, se empalma el paro con la renta básica de inserción y a vivir hasta la muerte. O malvivir. O algo. Salud y eso.
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