26 de junio de 2014

17 jóvenes finlandesas

44 tacos ya, nunca habría puesto la mano en el fuego porque los viera llegar y ¡pum!, aquí están, golpeándome en toda la cara. Media vida o más ya vivida, quizás en breve empieza el declive. Si no es que ya lo ha hecho. Pero oye, que me quiten lo bailao.

44 años. Con un único proyecto vital que es vivir, porque por lo demás como no cuente que en septiembre voy al paro y ya cuando se acabe podré empalmar con la renta básica de inserción que me permitiría malvivir hasta la no-jubilación, pues otra no hay por ahora. No me preocupo, supongo que saldrá algo, o me iré fuera, o yo qué sé. Por ahora he caído siempre de pie aunque alguna vez me he roto metafóricamente alguna pierna.

Tranquilidad, eso sí, mucha tranquilidad que puede que antes no existiera. Ya he sufrido y disfrutado tantas vivencias que puedo observar lo que me viene generalmente sin estrés o reduciéndolo al mínimo. Y expectación porque lo que viene siempre será nuevo, sobre todo por este preAlzheimer (sin diagnosticar, no se me preocupen (por ahora), es mi estado natural de "llámame Doris, ¿tú quién eres?").

Así que en eso estoy, intentando disfrutar con la gente que quiero, hoy, mañana, el sábado (¡fiesta, fiesta!) y el resto de lo que queda. Y los 44 tacos, pues podría ser peor, 50 ó así. A ver si llego.

¡Disfruten! Que pa' dos días que nos quedan...

¡Ah! ¿Y el título? Una discusión que tengo yo con mi compañera (de piso, cama y vida, por ahora, jijiji): en el caso de que me liara de forma simultánea, no secuencialmente, con 17 jóvenes y bellas finlandesas no sería una infidelidad, ¿no? Una imposibilidad física, fisiológica, matemática e incluso metafísica, pero infidelidad... Si fuera sólo con una. O una tras otra a días alternos...

Hala, desaparezco hasta la semana que viene. O no, o yo qué sé.
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