20 de mayo de 2014

Esas ONG que te asaltan por las calles

Confieso que he trabajado, mucho más de lo que he querido (siempre me han dicho que si me creía hijo de Onassis lo que me traumatizó de crío, porque yo lo que entendía a mis padres era que si me creía hijo de nazis y no sabía por qué. Cuando me enteré de lo que realmente decían hace relativamente poco me reí muy mucho) (qué soy canario, hostiayá, que para mí nazi y nasi suena igual porque lo pronunciamos igual, no como esos godos y sus zetas, ces y demás letras que hacen del castellano un idioma bárbaro) (más mérito tiene escribir bien y sin faltas o casi), empiezo de nuevo, he trabajado mucho, más de lo que he querido y menos de lo que he querido. Contradicciones de la vida.

En mi último periodo largo de paro sin embargo hubo dos trabajos que me negué en rotundo hacer, que no podía con ellos. Y eso que había perdido mi piso, vivía de (y en) la caridad amistofamiliar (incluida una casa que me prestaron) y estaba dispuesto a currar de cualquier cosa. Y cuando te digo de cualquier cosa puedo incluir en cosas en las que curré en ese periodo (posteriormente a lo que voy a narrar) una finca agrícola (con la caló, la tierra y los bichos) o repartiendo cochinos por toda la Isla. Muertos y cortados a la mitad. Cargándolos en el hombro del furgón a la carnicería y normalmente aparcando lejos. Entre 40 y 60 kg por viaje (pesando yo 70, sí, se puede). Desde las 430-500 de la mañana. Vamos, que no me gusta trabajar pero miedo al trabajo no tengo y si hay que hacerlo se hace, hostiayá (aunque preferiría ser hijo de Onassis o similar, claro).

Pues bien, a pesar de todo hay dos que me negué a hacer. Bueno, técnicamente uno y medio.

El medio era de comercial. ¿Sabes esos señores, también señoras, que tras concertar una reunión porque te ha tocado un regalo te visitan e intentan venderte una enciclopedia/colección de libros/DVDs/algo y si lo compras el regalo es tuyo? Pues esos mismos. Aunque tengo demasiada poca labia (sereno y sin haberme drogado, claro) como para ello la necesidad hace que creas que puedes hacer cualquier cosa, así que tras dos días de curso nos soltaron de acompañantes con algún vendedor experto.

¿El target? Barrios pobres (para quien sepa, los Gladiolos, Cuevas Rojas, etc...) con gente que vivía con lo justo, más alguna señora bien con Alzheimer (sí, lo vi; afortunadamente su hija estaba ahí ese día, otros se ve que no pues constaba como cliente preferente, dicho por el vendedor porque "compraba mucho y fácilmente"). ¿El método? Mucha labia y capacidad de convicción, acompañado de lo "increíbles que eran los regalos que costaban más que los libros y que gracias a que se compraban internacionalmente estaban muy por debajo de coste en las tiendas (cafeteras Nespresso, colchones de látex, etc) y eran tuyos ¡sólo por comprar unos libros!" En plazos muy cómodos, comodísimos, bastaba con firmar y ya tenías el crédito dado. Decían que sí (vi a alguna familia que cobraba los 420 € que fueron convencidos de que eran idiotas si no aprovechaban la oportunidad y otros que se notó que alguno de la pareja decidió que no, porque el otro habría firmado), firmaban, daban el número de cuenta y una comisión (no me acuerdo cuanto era pero no moco de pavo) para el comercial, en una estructura piramidal en la que cuanto más arriba estabas más cobrabas y se "incentivaba" el ascenso y la recluta de nuevos comerciales.

Era obsceno. Y probablemente lo sigue siendo. A media mañana, apenas visitadas dos familias, ya tenía claro que para eso no servía pues si hay que mentir y robar se hace, pero a los pobres me parece demasiado rastrero. En conciencia no podía (y mira que tengo una conciencia bastante laxa o no o yo qué sé).

Así que lo que tenía planeado en cuanto terminara el día era ir a dar con la famiglia y contarles de qué iba eso, teniendo la certeza de que iban a seguir apoyándome y animándome a que dijera que no. Afortunadamente no hizo falta pues al acabar la jornada el "coordinador" y "educador" me preguntó si podría hacer el trabajo y las ventas y cuando le dije un "creo que sí" (hombre, quería que me pagaran el almuerzo como habían dicho) me dijo algo como "pues si sólo lo crees entonces no te queremos en el equipo, mañana trae el material a la empresa por favor" y de ahí me fui con 20 kg menos, casi flotando, vamos.

La empresa no sabría decirte, ya sabes, mi memoria y yo...  (de verdad, si me acordara lo diría, Editorial algo, puede que empezara por L, pero no sé :P ).Pero si te llaman porque te va a visitar un comercial con un regalo maravilloso di que no.

A la siguiente fui yo el que dije que no. Tras preguntar si se vendían libros o similares-con-regalo me comentaron que no, que no tenía nada que ver. Nada, ja. Porque la estructura era la misma, piramidal, el target también, gente de pocos recursos, pero el producto era lo obsceno o al menos a mí me lo parecía.

¿Sabes esas ONG que te asaltan por las calles?* Pues lo mismo pero yendo a casas. Les hacías ver lo mal que iba todo, que sí, pero había gente que estaba peor y teníamos que ayudarles y blablabla, hasta que firmaban, daban su número de cuenta y chas, te embolsabas 50 € (tú, el que era tu coordinador se llevaba aún más).

Obviamente puede parecer poco comparable pero a mí no, sigue siendo engañar a la gente (con quien yo iba lo dejaba claro, que eramos voluntarios de *****, sustituir con el nombre de una muy conocida ONG, mientras enseñaba el carnet y un voluntario que yo sepa no tiene un contrato mercantil ni cobra por eso) y yo lo considero una manera de que unos chorizos se monten a costa de la buena fe de la gente.

A ver, sí, parte del dinero llegará a dicha ONG (y las demás) y seguramente mucho más que lo que se queda por el medio pero una cosa quedó clara, cuando quiera de nuevo apoyar a alguna lo haré directamente y no vía intermediarios. De hecho lo haré con alguna de la que nunca haya visto intermediarios.

(*) ¿Esto a qué viene, preguntas, clavando en mi pupila tu pupila azul? Pues por este artículo, que circuló el caralibro del MundoRealTM y que me hizo recordar la historia, oiga.

Hala, que me voy a echar una birra o algo. Salud y sean malos.

Disclaimer: ¡oiga, qué a lo mejor algunos son voluntarios de verdad! De todos modos nunca me paro, por muy buena que esté.





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5 comentarios:

Lillu dijo...

Yo tampoco serviría para ese tipo de trabajos. En general, no me gusta que me atosiguen o me presionen para comprar algo, así que tampoco me sentiría cómoda haciéndolo yo. Sobre las ONG todavía no está todo tan claro como debería, así que yo también iría directamente a una si quiero colaborar con alguna causa en vez de dejarme embaucar por un comercial que me lo explica todo muy rápido y me pone la hoja para que firme.

En fin, que no está la cosa como para rechazar curros, pero todos tenemos ciertos límites.

bsito!

ANuRa dijo...

Me ha pasado dos veces desde que llegara a las Tierras del Kilt: toc, toc, abres la puerta, y de pronto te encuentras en la tesitura de que tienes a un representante de tal caridad cristiana pidiendo fondos. Lo malo es que siempre me entran sudores frios: soy descreida como la que mas, pero la educacion y el asunto de "religion=tabu, se simpatica o te tacharan de amoral" me puede a ratos.
Mecangoen los escoceses que se niegan a poner mirillas en las puertas...

exseminarista ye-ye dijo...

-Lillu: ésa es la cuestión, los límites, y prefiero llegar a casa del curro empapado en sangre y carne de cochino y agotado físicamente a ir con traje y corbata y engañar a ancianos seniles.

-Anura: ¿y si pruebas con el típico "uy, perdón, pero sólo hablo español"? Te puede salir el tiro por la culata pero igual cuela. De todos modos está la respuesta rápida que doy a los Testigos de Jehová: no me interesa, gracias. Y cierras.

Salud y tal.

diamond life dijo...

Hoy me sorprendí diciéndole a mi hija lo de "te crees que soy Onassis"? Jajajaja, mi hija también me entendió lo de nazis, que risa me ha dao, le conté lo que había leído hoy en tu blog.

exseminarista ye-ye dijo...

Y así es, queridos míos, como los dichos y expresiones van pasando de generación en generación XDD

Y es que los canarios lo tenemos todo más complicado, eso es verdad :D

Salud y saludos.