2 de marzo de 2014

La gitana baila de nuevo

Este año me ha pasado algo que hacía unos cuantos que no sucedía: tenía ganas de carnaval. Ya dos semanas antes se me escapaban temas carnavaleros, había hecho previsiones, tenía el cuerpo golfo, barba de dos meses para poder dibujar lo que quisiera en la cara con el pelo, ideas para modificar la cabeza (o más bien su pelo), vamos, este año sí.

Disfrazarse e ir a casa de EH donde caen los primeros cubatas y se cena algo de pizza. Bajar a SC ya pasada la una, primera cita, un clásico, el Coral y primeros bailes (siempre digo que como norma general yo no bailo, muevo rítmicamente la cabeza, excepto cuando voy disfrazado de gitana, momento en que soy poseído por mis genes caribeños (si los hubiera)), cambio de escenario, unos metros más allá, cubatas, alguna visita al baño, vamos a cambiar de sitio.

Nos encontramos con M. y sus amigos cuando bajamos y estamos con ellos un rato, unas risas, encuentro a N. que no la veo desde hace unos años (carnaval, sirve entre otras cosas para encontrar a gente a la que has perdido la pista aunque parezca mentira, dado que por las calles hay muchos miles de gentes siempre tropiezas con las personas), seguimos bajando hasta nuestro destino, el callejón del Banda Aparte. Más encuentros, paliques, risas.

La foto del antes. No se aprecia ni el color ligeramente morado del pelo (¡las canas no cogieron!) ni el bigote, ese bigote, ese horror de bigote que durará nada o casi, en cuanto salga el pelo del resto de la cara. La foto del después casi que mejor no.

Me pierdo de mi gente, pero no importa, me quedo con los recién encontrados/conocidos. Más risas, intercambio de sustancias, más encuentros, bailes, cortan la música, se sigue la tradicional procesión en busca de chiringuitos com música encendida, siempre un paso por delante de la policía que se dedica a cerrarlos, sigo encontrando conocidos, perdemos la batalla y nos vamos al estudio de un pintor en pleno centro, subimos a la azotea y vemos amanecer entre cubatas, porros, más risas y más.

Subir ya de día a LL, afortunadamente había un taxi grande en el que cabíamos los 5 (y más de haberlos habido). Y afortunadamente, son muchos años, tenía las gafas de sol. Bocata y última birra en el Nueva Dehli, un clasico de las amanecidas laguneras. Despedida. Casa, parejizar un par de horitas, cigarrito especial para bajar el nivel e irme a dormir, que esta noche tengo fiesta en casa de un colega antes de salir de nuevo.

Despertarse 6 horas después. Almeriencena. Internetear. Uf, son las 9, habría que bajar, vamos a la ducha. Uf, estoy fatal, qué necesidad, la fiesta estará muy bien y lo sabes, sí, pero tú estás fatal y lo sabes, ains, venga, ya los veré el lunes que sí que salgo, seguro.

24 horas después: uf, que mal cuerpo, es que ya tengo una edad... Espero estar mejor para mañana, que sigue siendo carnaval.

Conclusiones: ya no tengo edad, recuerdo aquellos tiempos en que salía todos los días. Por lo demás, ¡lo echaba de menos! Mañana más, seguro.


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2 comentarios:

JuanRa Diablo dijo...

Conclusión:

¿Ya no VALES, pa CarnaVALES? xD

Posdata:

Jamás ví foto de gitana tan bien plantá. El gen caribeño no sé si está, pero se intuye, se intuye xDD

exseminarista ye-ye dijo...

¡Por favor, es horrendo! XDD

Muchas gracias por el piropo, oiga, es que uno empieza por palmas y acaba dándolo todo. Toda la noche y parte de la mañana. Y así la agujetas :P

Salud y saludos.