13 de febrero de 2014

Dame un trozo tarta que el peta me ha dado hambre

Como todos sabemos Según me han contado (que yo de esas cosas sólo sé de oídas) uno de los efectos de la marihuana y el jash es que te da hambre. Mucha hambre. Sobre todo ansiedad de dulce, cuanto más mejor. Bueno, también te coloca, a la larga da sueño o te despierta y acelera y en función de la calidad o variedad también puedes alucinar, aumentar tu apetito sexual o disminuirlo. Y más cosas, todas ellas que yo nunca he probado, que me han dicho, que..., que no cuela, vale.

Pero centrémonos, decía que uno de los principales efectos es darte hambre. Pues bien, recientemente se ha descubierto el por qué. Según un reciente estudio de investigadores franceses, recién publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience (y que leí vía el Research Highlights del último Nature, en concreto uno titulado How marijuana boosts eating), titulado The endocannabinoid system controls food intake via olfactory processes (algo así como "El sistema endocannabinoide controla la ingesta de alimentos vía terminaciones olfatorias") hay un receptor específico para ello en las neuronas. Copio/pego/mal traduzco:
Un receptor específico del cerebro explica como el hambre mejora el sentido del olfato y lleva al ratón a alimentarse. 
Con el fin de probar el mecanismo que une hambre, olfato y alimentación, Giovanni Marsicano en el Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica en Burdeos y sus colaboradores se centraron en el receptor CB1, que es activado por cierto número de moléculas, incluyendo el THC, el ingrediente activo de la marihuana. Encontraron que el receptor se expresa en neuronas que llegan al centro olfativo del cerebro. El bloqueo del receptor en ratones que habían ayunado durante 24 horas disminuyó su ingesta de comida. Estimularlo con THC aumentó la sensibilidad a los olores y la alimentación en los animales hambrientos. 
Los autores dicen que el circuito olfatorio CB1 podría ofrecer una diana para el tratamiento de los desórdenes en la alimentación.
Es decir, tras haber fumado no sólo tenemos hambre sino que además la comida huele más y (probablemente) mejor, qué cosas oiga.

De hecho, uno de los principales beneficios de la maría en pacientes en tratamiento con quimioterapia es que, además de eliminar o disminuir las náuseas, hace que se les despierte el hambre.

Y uno de los principales inconvenientes en los individuos sanos que fuman marihuana antes de comer es que acabas cenando por dos del hambre que te da; sé de un señor que acabó llegando a cerca de 100 Kg por su manía de fumar antes de cenar. Después aprendió y lo hizo después y ahora apenas llega a los 70.

Pero es uno que conozco, que yo de eso no uso. Casi. Sólo de vez en cuando.

Hala, ya saben algo nuevo. Sean malos y eso.
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