17 de junio de 2013

Una semana (+1) en el motor de una hormigonera

Día -1, jueves:

Buf, ¿cuánto hace que no salgo de fiesta fiesta? Minolles y minolles de años. Mañana es el cumple de D., la verdad es que podría ir, así socializo, desfaso un poco, mmmm, no sé, déjame llamar, ¿nos vemos?, venga, perfecto, hoy me apetece una cañita. Y quien dice una dice tres, pero no más que ya soy responsable. Las 12, a la cama.

Día 0, viernes:

Comida, cerveza, cubatas, cubatas, cubatas, visitas al baño, más cubatas, ¡baile!, cerrar garitos, mierda ya ha amanecido y es el


Día 1, sábado:

Demasiado sol, mejor vamos a casa, mira, ¿qué será eso que viene hacia mí?, lo llamaré sillón, hola sillón, ¿será amable conmigo?, vaya, qué rapido ha pasado el tiempo, comamos algo, venga, y vamos a internetear, ¿cenar esta noche?, guay, venga, me apunto, internetea internetea, uf, qué pereza ducharse ahora, casi mejor que sigo interneteando y luego me pongo a leer si eso que cenar fuera está sobrevalorado. Venga, otra cerve, eso sí, y vamos a probar también la nueva cosecha, hmmm, mola, vaya, si ya son las 3 y yo con estos pelos.


Día 2, domingo:

Pero ¿yo no había dicho que ya no tenía resaca? Uf, que malestar, qué mal cuerpo, paso de todo, portátil, sillón y libros y no me muevo en todo el día.

Día 3, lunes:

Uf, mierda, no puedo con mi cuerpo, menos mal que M suspendió el experimento tempranero porque si no a ver como hacía para estar en el labo a las 7. Uf, más nunca, de verdad de la buena, mando twitt para dar fe. Y las agujetas, ¿¡a cuenta de qué tengo agujetas, hombreyá?, espera, sí, estuve bailando, por Doraemon, que no haya fotos. Me arrastro, me arrastro, al fin la cama, me arrastro.


Día 4, martes:

Uf, reunión tempranera, lo odio profundamente, no puedo con mi cuerpo, joer, arrástrate, arrástrate, de verdad, mira que ya casi no salía en plan destroyer pero se acabó, más nunca, de verdad de la buena y esta vez es la definitiva. Joer, al fin pasó el día, vete a dormir. Ay.

Día 5, miércoles:

Me duelen sitios que no sabía ni que existían. Para todo lo demás véase el día 4.

Día 6, jueves:

Madrugoooooooón, qué horror. Buef, me sigue doliendo todo, pero mira, estoy mejor, casi no me ha costado más de media hora levantarme a las 5. A ver qué depara el día. Labo labo labo labo, casa, sillón, ains, como sufro, cama....

Día 7, viernes:

Hostias, qué buen levantar, qué a gusto que estoy y eso que apenas son las 6, venga, hoy me afeito. Reunión de curro, redactar proyecto, seminario interesante, seguir redactando proyecto, venga a recoger la casa. Quizás el más nunca fue un poco exagerado, mira que te lo llevo diciendo más de 20 años, animal, hay que saber parar a tiempo y de vez en cuando un dulce no te va a hacer daño. Uy, esta noche había concierto en el Blues habrá que ir, pero a acostarse pronto que mañana hay cumpleaños. Bueno, menos mal que éste es de los paternoinfantiles, así que tranquilito. Pero bueno, para mi cumple a lo mejor cae algo, ya veré que tampoco era para tanto.

Yo no es que tropiece dos veces en la misma piedra, ésta tiene mi nombre escrito en letras doradas y me ha dado un pase VIP. Y recuerdo un tiempo, no tan lejano, en el que 36 horas de fiesta sólo producían dos días de apalanque, será la edad. Hala, buena semana y ya contaré si eso.




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