6 de abril de 2013

Un cuento que leí ayer

Mi autorregalo de este mes fue la novela La era del diamante. Manual ilustrado para jovencitas, interesante (por ahora al menos) historia de Neal Stephenson y en ella, en el inicio de un nuevo capítulo, está incluido el cuento que les copio:


EL CUERVO

UN CUENTO DE NAVIDAD, CONTADO POR UN ESCOLAR A SUS HERMANITOS 
Y HERMANITAS

Por Samuel Taylor Coleridge (1798)

Bajo un viejo roble
había un gran grupo de cerdos
que gruñían al mascar las bellotas;
porque estaban maduras y caían rápido.
Luego se fueron, porque el viento aumentó:
una bellota dejaron, y ninguna más había.
Luego llegó un Cuervo, al que no le gustaban esas cosas:
pertenecía, decían, ¡a la bruja Melancolía!
Más negro era que el azabache más oscuro,
volaba bajo en la lluvia, y sus plumas no mojaba.
Cogió la bellota y la enterró
al lado de un profundo río grande.
¿Adonde fue luego el Cuervo?
Fue alto y bajo. Sobre colinas, sobre valles, fue el Cuervo negro.
Muchos otoños, muchas primaveras voló con sus alas viajeras:
Muchos veranos, muchos inviernos...
No puedo contar ni la mitad de sus aventuras. Con el tiempo volvió, y con él Ella y la 
bellota se había convertido en un alto roble. Hicieron un nido en la rama más alta, y 
tuvieron hijos, y fueron felices. Pero pronto llegó un Leñador vestido de cuero, su 
frente, como un alero, colgaba sobre sus ojos.
Tenía un hacha en la mano, ni una palabra dijo, ¡Pero con muchos carraspeos! Y un 
golpe seguro, con el tiempo derribó el roble del pobre Cuervo. Sus hijos murieron, al 
no poder volar, y la madre murió con el corazón roto.
Las ramas del tronco el Leñador cortó;
y lo hicieron flotar por el curso de un río.
Lo cortaron en tablas, y la corteza arrancaron,
y con ese árbol y otro fabricaron un buen barco.
El barco, lo botaron; pero cerca de tierra
se levantó una tormenta que ningún barco aguantaría.
Chocó con una roca, y las olas lo cubrieron;
sobre él volaba el Cuervo, y graznó en el choque.
Oyó el último grito de las almas agonizantes...
¡Mira! ¡Mira! ¡Sobre el palo mayor pasan las aguas!
Muy contento estaba el Cuervo, y se alejó, y la Muerte cabalgando a casa en una nube 
encontró, y le dio las gracias una y otra vez por el festín:
Ellos le habían robado los suyos, y ¡LA VENGANZA ERA DULCE!

Me gusta. Y estoy de acuerdo, la venganza es dulce. Deberíamos vengarnos más. Y matar, matar más, pero siempre con motivo, no vayas cargándote inocentes por ahí, haz como Dexter, malvados, políticos, banqueros, etc... Por cierto, tendría que haber hecho algo con el leñador, la verdad.

Hala, buen fin de semana y eso.

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2 comentarios:

Lillu dijo...

Lección de ecología con trasfondo de justicia poética. No está mal :P

saluditos

exseminarista ye-ye dijo...

Y venganzaaaaaaaaaa :-D

Salud y eso.