19 de abril de 2013

El pasado que viene

Seguimos yendo pa'trás como los cangrejos y ya no hablo de la situación laboral, que me ha dejado sin palabras a pesar de que afortunadamente la crisis actual apenas me está afectando en primera persona, pero sí que lo ha hecho en el éxito que ha tenido en meternos el miedo en el cuerpo; vamos, no sé si será la puñetera situación o que me estoy haciendo mayor o ambas dos cosas, pero estoy en una época de mi vida en la que por primera vez en la historia no sólo estoy llegando a fin de mes sino que incluso estoy ahorrando un fisco (tampoco sin excesos).

Para mayor desgracia la iglesia católica ha vuelto a tener protagonismo en la vida política (bueno, ¿alguna vez ha dejado de tenerlo?) y el muy católico ministro Gallardón, el arruinador (bonito palabro) de Madrid, va a reformar la ley del aborto y no para mejor, no, sino dando un paso atrás. No va a prohibirlo de golpe, hombre, hasta feo estaría, poquito a poquito.

Espero, quiero pensar, que cuando dicha ley entre en vigor y se prohíba abortar aún cuando la vida de la madre esté en riesgo, o existe malformidad fetal, haya un nutrido grupo de médicos que practiquen la desobediencia civil y lleven a cabo los abortos, para que no sólo las niñas del opus sean las que puedan abortar en otro país (la idea del barco que practica abortos fuera de los límites territoriales sería de fácil aplicación en las Islas). Me gustaría.

Pero siempre cabe la posibilidad de que los más pobres recurran a los remedios de la abuela y ya no estoy hablando de percheros u otros instrumentos criminales, sino a las típicas infusiones abortivas de las de toda la vida. ¡Mucho cuidado, que no están exentas de riesgos!

Copio/pego/traduzco el abstract (o resumen inicial) de un artículo publicado en marzo de 2003 en el Journal of Toxicology. Clinical Toxicology, una revista científicas de esas que son de verdad. El enlace al PubMed (la base de datos de todas las publicaciones en biomedicina) aquí. Y gracias al no me acuerdo quién que lo pasó por twitter:

J Toxicol Clin Toxicol. 2003; 41(3): 235-9*.
Infusiones herbales usadas para inducir abortos.
Ciganda C, Laborde A.**
Departamento de Toxicología, Hospital Clínico, Facultad de Medicina, Montevideo, Uruguay.***

Las plantas y las hierbas han sido utilizadas para inducir abortos, pero hay muy poca información publicada que describa las más comúnmente usadas. El propósito de este informe es describir los productos herbales utilizados para inducir abortos y potenciar el conocimiento y la comprensión de sus efectos tóxicos. Se llevó a cabo un estudio restrospectivo y descriptivo de las llamadas recibidas por el Centro de Venenos de Montevideo entre 1986 y 1999, relacionadas con la ingesta de infusiones herbales con propósitos abortivos. Se identificaron un total de 86 casos que implicaban 30 diferentes especies de plantas. Las especies implicadas más frecuentemente fueron la ruda (Ruta chalepensis/graveolens), cola de quiquicho (Lycopodium saururus), perejil (Petroselinum hortense) y un producto herbal de venta libre llamado Carachipita. Los componentes de la Carachipita son poleo (Mentha pulegium), yerba de la perdiz (Margiricarpus pinnatus), orégano (Origanum vulgare) y guaycuri (Statice brasiliensis). El aborto se dio en 23 casos tras la ingesta de perejil, ruda, Carachipita, apio, Cedrón, francisco álvarez, floripón, espina colorada. De los 23 casos, 15 implicaron sólo la ingestión de las plantas, 4 usaron fármacos inyectados (presumiblemente hormonas) y en 4 casos hubo asociada manipulación instrumental auto infligida. Se dio fallo multiorgánico en aquellas pacientes que habían ingerido ruda (sola o en combinación con perejil o hinojo), Carachipita, arnica o bardana. Las muertes se dieron en un caso de ingesta de Carachipita y en 4 casos de ingesta de ruda (2 casos de ruda sola, 2 de ruda con perejil e hinojo). Se encontraron manipulaciones instrumentales autoinfligidas en 4 de las pacientes con fallo multiorgánico y en una de las que murieron. Los resultados de este informe no son concluyentes, pero parece que la ingesta de plantas que inducen abortos implica el riesgo de morbilidad y mortalidad severas.

Así que mucho cuidado. Recuerden siempre que lo natural no significa que sea bueno. Y sí, aquí te he dado material que podrías usar, pero igual no deberías. Un día de éstos me pongo a buscar remedios buenos de verdad. Bueno, el mejor es que la p. Iglesia no tenga poder y que el gobierno no legisle a su voluntad y según sus dictados, que la libertad personal sea la norma. Digo.

Salud y buen finde, desde uno que no es nada por lo que ve.

(*) Ésta es la referencia.
(**) Autores.
(***) Centro al que pertenecen.


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2 comentarios:

Betsy Farah Moran dijo...

Mi experienia con el Carachipita:
carachipita es un te de venta libre indicado para los trastornos de la menstruación, no para lo abortos. yo desde adolescente sufro de menstruaciones muy dolorosas, altamente inflamatorias y acompañadas de coagulos y una amiga Uruguaya me dijo que probara con el carachipita y fue FABULOSO para mí! Desde hace un año que lo tomo desde el día antes de que me venga la mestruación por tres días y mis periodos aunque de flujo abundante, son indoloros, sin cambio de humor y sin bajones de energía. Mi hemoglobina está en 14 (cuando no menstruo) y la oxigenacion de mi sangre es óptima. Cada cuerpo es diferente, pero al mio le fue muy bien.

exseminarista ye-ye dijo...

Lo que está claro es que a diferentes personas los efectos pueden ser diferentes, más aún en el caso de preparados herbales.

Así que alegrándome de que te vaya bien con éste, recordar que el problema con todo es el abuso.

¡No abusen! Ya si eso me lo dejan a mí :D

Salud, saludos y gracias por pasar.