22 de agosto de 2012

Humor frente a la estupidez

Muchas veces sólo podemos recurrir al humor-ironía-sarcasmo ante la estupidez ajena. Continúo leyendo, poco a poco, El Mundo y sus demonios, de Carl Sagan. En cierto momento nos cuenta una historia de la caza de brujas en los EE.UU. a finales de los 40-principios de los 50; en concreto nos habla de la convocatoria ante el Comité de Actividades Antiamericanas del eminente físico Dr. Edward U. Condon. Copio/pego el párrafo en cuestión:

Recuerdo vívidamente su relato de la convocatoria ante el comité para evaluar su lealtad:

"Doctor Condon, aquí dice que usted ha estado a la cabeza de un movimiento revolucionario en física llamado -y aquí el inquisidor leyó las palabras lenta y cuidadosamente- mecánica cuántica. Este comité opina que si usted pudo ponerse al frente de un movimiento revolucionario... también podría estar al frente de otro".

Condon, levantándose de inmediato, replicó que la acusación no era cierta. Él no era un revolucionario en física. Levantó la mano derecha: "Creo en el principio de Arquímedes, que se formuló en el siglo III antes de Cristo, y creo en las leyes del movimiento planetario de Kepler descubiertas en el siglo XVII. Creo en las leyes de Newton..." Y así siguió, invocando los nombres ilustres de Bernoulli, Fourier, Ampère, Boltzmann y Maxwell. Este catecismo del físico no le ayudó mucho. El tribunal no era capaz de valorar el humor en un asunto tan serio. Pero lo máximo que pudieron achacarle a Condon, por lo que recuerdo, era que de joven había repartido periódicos socialistas de puerta en puerta con su bicicleta.

Esta anéctoda refleja algo en lo que firmemente creo, que ante la estupidez ajena muchas veces la única opción que nos queda es la risa (y por extensión, expresión que también me encanta, la ironía o el sarcasmo). Lamentablemente el estúpido suele estar demasiado imbuido de su propia importancia y no se suele dar cuenta de que te estás riendo de él.

Otra cosa que me da que pensar es que a pesar de que han pasado 60 años a ojo de buen cubero y que hay un océano por medio, el nivel intelectual del político tipo sigue siendo el mismo, inexistente. Da vergüenza ajena escucharlos. ¿Dónde leí el otro día que había por ahí concejales de cultura que no tenían el bachiller?, por poner un ejemplo. Aquí en España(coño) sólo hay que escucharlos para darte cuenta de su inexistente nivel cultural; se ve que como el chorizo Zaplana sólo están en política para enriquecerse (dixit).

Ante su estupidez sólo nos queda reírnos. Por ahora.
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2 comentarios:

Speedygirl dijo...

Bueno, ys a sabe que el único puesto de trabajo en el que no te exigen saber idiomas es el de presidente del Gobierno de Esspaña. A partir de ahí, imagina...

exseminarista ye-ye dijo...

Lamentablemente no tengo que imaginar, sólo tirar de hemeroteca. ¿Te imaginas un país con políticos decentes?