10 de julio de 2012

Gracias, Mariano

A media mañana entré en una farmacia para comprar el par de cosas que por motivos varios necesito. A mi lado un señor mayor, de alrededor de 80, esperando a que le sirvieran lo suyo. En lo que me dan lo mío, liándose con el nuevo programa, llamando a no sé donde, volviendo a pasarlo (gran sistema el nuevo, sí señor) le dan al señor su medicina (con receta roja, de jubilado de toda la vida) y le dicen "son 20 € con 45".  "¿Cómo?", responde. "20 € con 45, ¿no ha oído lo del copago?", "pues no, mi mujer no me ha dicho nada.", pasan 15, 20 segundos, "y no tengo 20 euros", con voz trémula. Silencio que se corta. "quizás mi mujer tenga". Otro silencio.

Interviene la que parece ser la propietaria de la farmacia: "ésa se la tiene que tomar con el almuerzo; llévesela y dígale a su mujer que venga cuando pueda". Mientras se va al fin pueden cobrarme lo mío; 45 céntimos sólo. Siento vergüenza. Vergüenza ajena tal vez, o vergüenza de este puto país en el que están destrozando todo lo bueno que teníamos para beneficiar a unos banqueros, amigos de, padrinos de boda o bautizo, familiares de los mismos que nos están dejando en la ruina. Los que tienen de todo nos están dejando con nada. Y nosotros callados.

E hijos de Esperanza Aguirre y otros de los suyos colocados en la administración. Y los parlamentarios canarios cobrando 83 €, me chiva Vespinoza, por asistir a reuniones varias ¡por videoconferencia! Y todos sus imputados siguen en los escaños. Y así podría seguir hasta el infinito. No sé, cansado, estoy cansado de todos ellos.

Yo siempre pensaba que lo honesto era pagar impuestos. Que era nuestro deber. Cuando en cierta empresa me obligaban a facturar en B me reconcomía la culpa. Han conseguido que ya no piense así; a las grandes fortunas les perdonan lo que nos han robado, a nosotros nos siguen machacando y cada día aún más. Han conseguido que llegue a pensar que visto lo que están haciendo con mi dinero lo más racional es intentar escaquear lo máximo posible del bien común.

No sé. Como decía la canción, lo que podría haber sido y la mierda que fue. Y que será.

Por lo demás aquí sigo, ajustándome a un nuevo metabolismo, a una nueva fisiología. Un proceso duro y largo, ains, cuanto sufrir. Por lo menos estoy en modo vacaciones, aunque sea esta semana, con algún salto a otra Isla previsto. Pero a Doraemon pongo por testigo que este blog volverá a ser lo que era antes, una egoblogocaca, que diría Eulez, claro.

Venga, salud y a disfrutar antes de que nos lo prohíban.
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5 comentarios:

diamond life dijo...

el otro día me encontré yo también en una situación similar en la farmacia, se me cayó el alma a los pies. Yo ya ni tengo ganas de hablar, el desánimo me vence!

exseminarista ye-ye dijo...

Igual me pasó a mí. Sigo pensando que lo que quieren es eso, que nos quedemos en casa desanimados. Y que este Gobierno, este partido, está haciendo lo que siempre ha querido hacer: eliminar funcionariado, privatizar (a sus amigos) lo privatizable y hundir a las clases medias, atontándolas y embruteciéndolas.

Al menos su mentor y fundador Franco sabía que si no le daba avances sociales a los trabajadores se le rebelarían. Igual nos salvamos por eso, porque son estúpidos además de egoístas.

Var Kirme dijo...

¡GUILLOTINA!

Var Kirme dijo...

Iba a decir fuego purificador pero con lo de los inciendios no me pareció acertado (¡ups, ya lo dije!).

Un saludo

exseminarista ye-ye dijo...

La hoguera no está mal, es cierto, pero a diferencia de Krahe yo estoy a favor de una buena guillotina. La carnaca quemada no huele muy bien, aunque también es verdad que la cuchilla es demasiado misericordiosa. Quizás se les podría torturar un poco antes con pinzas al rojo, no sé, habrá que estudiarlo.

Salud y tal.