24 de febrero de 2012

Mi vida como camión y también la canción del viernes (ampliado)

Uno es como un camión. No físicamente, no; afortunadamente sigo siendo largo y delgado, a pesar de los años. Pero sí en los arrancares. Cuando me despierto lo hago con una primera marcha extremadamente corta, con aceleración casi nula. Me arrastro apoyándome en las paredes hasta el ordenador para poner música, sigo arrastrándome (con una gata hambrienta y desesperada intentando inútilmente meterme prisa) hasta la cocina (evito los detalles escatológicos, que cada cual los inserte donde quiera), pongo la cafetera al fuego tras echar de comer a la bestia, con mucha tranquilidad corto el par de naranjas y me tomo el jugo mientras sale el café. En este momento meto la segunda marcha, un poco más de aceleración, pero tampoco mucha. Cojo el café y repto (ya no me arrastro) hasta el portátil, me fumo un cigarrito, introduzco cafeína al cuerpo y leo las noticias y tal. Ya soy un poco más persona.

Pero tampoco mucho más. No es hasta que me tomo mi tazón de café con leche, gofio, azúcar y cola-cao (bebida energética donde las haya) que no meto la tercera. Ya empiezo a existir como casi humano. La cuarta entra en el momento en que me ducho, a partir de ahí ya voy en la autopista y voy subiendo marchas hasta alcanzar la velocidad media, que en función del día puede ser superior o inferior (algunos no paso de segunda).

Todo este proceso lleva un mínimo de una hora. Así que ya sabes, si quieres que sea una persona evita que tenga que salir de casa antes de una hora después de despertarme, preferiblemente hora y media o dos. Si no procedes así te arriesgas a que no esté durante todo el día, que todo motor requiere un precalentamiento previo, oiga. Además de que te arriesgas, sobra casi decirlo, a enfrentarte a mi mala hostia perpetua (a no ser que exista una muy buena razón). Como buen camión, el motor hay que tratarlo como es debido, que quieres que te diga1.

Y ahora algo completamente diferente. Hace unos días llegó (metafóricamente) a mis manos un disco de Maria Coma, Linòleum, publicado en 2009, pero hasta ayer no pude escucharlo, pues ya estoy suficientemente liado. De entrada he de decir que desconocía por completo la existencia de esta artista catalana, que me ha sorprendido muy agradablemente. Simplemente, me gustó, me gustó mucho, vamos, le daría un 8 ó así.

Y para muestra un botón, así que les cuelgo el tema Gat de dicho disco. A ver si puedo conseguir el resto de su discografía, porque al menos este precioso, detallista, fantástico disco me me, me, me copa, digo ;-)


Venga, a disfrutalo, buen fin de semana y tal.

1.- Hay una manera de acortar los tiempos y conseguir que salga de casa en media hora y con las pilas puestas, sólo una (bueno, hay un par de ellas más pero si eso ya te lo cuento en persona). Es simple y sencilla y en casapadres la llevaron a la práctica durante todos los años de carrera e instituto: me despiertas con el jugo y el café recién hechos. Así paso directamente a 3ª con lo que ahorramos tiempo y tal2.

2.- Es que ya no se hacen mujeres como las de antes. Mira que he intentando inculcar las virtudes de llevarle el desayuno a la cama a tu pareja a todas mis ídem o similares pero no ha habido manera, que si "levántate tú", que si "me da pereza", que si "es que fuera hace frío", ¡así no se puede!3

3.- No te vayas a pensar, lo he intentado hacer de la mejor manera, practicándolo yo, vamos, del tipo "te llevo el desayuno siempre a la cama para que veas lo que mola y lo hagas de vez en cuando", pero no hay manera, oye, no tengo éxito ninguno. Y eso que lo intento, lo intento y lo vuelvo a intentar. ¿Sigo intentándolo o me rindo ya? Cuanta duda...
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2 comentarios:

Lillu dijo...

Créeme, tienes suerte de que ya no se hagan mujeres como las de antes... :P Bueno, siempre puedes darte un paseíto por Stepford, a ver si queda alguna XDD

Yo es que soy más de motor de explosión; mi primer paso suele ser la ducha y eso ya me espabila para todo lo demás que venga después. Eso sí, coincido contigo en que mola que te hagan el desayuno, aunque lo de desayunar en la cama no está entre mis prioridades diarias.

bsito

exseminarista ye-ye dijo...

Pues hija, no sabes lo que te pierdes, no imaginas lo placentero que es que la primera sensación del día sea el sabor fresco y dulce de un jugo de naranja recién exprimido, seguido por el ligeramente amargo y revitalizante café, ¡todo sin salir de la cama! Ains, como se echa de menos... :-P

Besos y salud y tal.