11 de enero de 2012

Este año voy a ser conservador

Pero sólo sólo a la hora de hacer los típicos y tópicos propósitos para el nuevo año. Porque para ser conservador de los otros, de los de Rajoy y demás, además de mucho más dinero del que no tengo actualmente debería desarrollar también una mala hostia, una malafollá y una estupidez varios órdenes de magnitud superior a los actuales. Y como estoy en un momento particularmente bueno (la vida es una tómbola, tom, tom, tómbola...), como que paso. Bueno, no a lo del dinero, que si hay alguien con una purriada de millones que no sepa qué hacer con ellos, que me dé un toque, me encargo con rapidez y generosidad, amén de anonimato.

Pues eso, que solamente voy a hacer un propósito y va a ser no aumentar indefinidamente mi lista de lectura activa, tal y como estoy haciendo ahora. Es decir, si a finales de año tenía un total de 11 libros que estaban en proceso de lectura, unos más activos que otros, algunos más adelantados que los demás, en la actualidad se han multiplicado hasta 14. Pues bien, ¡a Doraemon pongo por testigo que nunca más voy a empezar un libro hasta que dicha lista no se haya reducido a un número máximo de 5!

¿Por qué? Porque si son muchos al final se eterniza finalizarlos, porque no hay manera de avanzar, porque aunque leo mucho se reduce lo que leo porque estoy leyendo mucho. ¿Por qué 5? Esto es lógico, depende de su lugar de utilización: dormitorio (1), salón-baño (2), portátil-electrónico (3), mochila (4) y coche (5), ¡no más!*

Venga, este año me lo he puesto fácil. A ver si lo cumplo. Vas a ver que no, que me conozco. Y eso que los típicos como hacer más deporte, dejar de fumar, de beber, de endrogarme y de fiestear, así como ponerme más moreno y todas esas cosas los dejo para el año que viene**, porque si no...

(*) El lugar de lectura de un libro depende de varios factores, entre los que se incluyen:

  1. Propiedad: si es mío lo leo en cualquier lado, por ejemplo, baño o mientras ceno y lo llevo a cualquier sitio, en la mochila, bajo el brazo, etc... Si es prestado, sólo donde y cuando no se estropee ni se pueda manchar ni perder.
  2. Tamaño: un libro tocho tocho no lo voy a meter en la mochila ni en la guantera del coche. Uno de bolsillo va conmigo a todas partes.
  3. Valor: si es un incunable o un cómic especialmente bueno, pues obviamente se le aplica lo mismo que a un libro prestado.
Sí, siempre llevo un libro en la guantera del coche y otro en la mochila. Nunca se sabe cuando te vas a ver atrapado en la carretera o vas a tener que esperar durante largos minutos por algo o alguien. Obviamente, el del coche suele ser un libro pequeño y ya leído, porque si no no hay manera de acabárselo en un tiempo más o menos corto.

(**) O para el siguiente. O..., bueno, si eso ya me lo pienso para el cambio de siglo.

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2 comentarios:

Lillu dijo...

Nunca suelo tener varias lecturas empezadas a la vez porque, si ya me lío con una, imagínate con tres o cuatro. Las 14 tuyas ya me agobian sólo de pensarlo XD Por circunstancias ahora tengo dos libros y un cómic empezados y a veces necesito un par de minutos cuando los retomo para recordar lo que había leído antes y centrarme.

Mi propósito lector para este año es leer más, básicamente. Ya que no puedo hacerlo más rápido (peras al olmo y tal) pues al menos subir de la ridícula cifra de obras leídas este año, que no voy a compartir aquí (ni en ningún otro lado) porque me avergüenzo de ello cosa mala. Sólo diré que el propósito será muy fácil de cumplir XDD

bsito

exseminarista ye-ye dijo...

Yo es que a no ser que sea extremadamente interesante, en cuyo caso me lo leo de un tirón y sin parar ni para comer ni dormir (no exagero), o corro el riesgo de aburrirme por mucho que me guste, así que tiendo a simultanear.

Y lo de leer más también. ¿Es un número ridículo como el mío? Ains, en tiempos mejores pasaba largamente de los cien títulos, a ver si poco a poco recupero el ritmo ;-)

Salud y besos y tal.