4 de noviembre de 2011

Como me gustan las mujeres (ACTUALIZADO).

Soy una persona de firmes convicciones, inamovibles incluso, así como de gustos bien definidos y de difícil diversificación. Me tomo todos los días mi café solo, fumo tan solo mi marca de tabaco preferida, bebo mi marca de cerveza y amo profundamente a mi gata. Votante de izquierdas (de los que consideran que PSOE es de derechas e IU está situada más bien al centro) y ateo a ratos, con mis ya demasiados años de edad creo que uno ha desarrollado ciertos gustos que son lo mejor de lo mejor, por lo que aunque en principio no me niego en redondo a probar cosas nuevas y diferentes (de hecho lo aprecio), tampoco es que vaya buscando la novedad porque sí.

Eso mismo se aplica a lo que mujeres respecta. También tengo gustos bien definidos, de los que jamás me he apartado en lo que a compañeras de cama y juegos respecta. Confieso que mi mujer preferida, la que conquista mi corazón (por no mencionar otras partes de mi anatomía) es aquélla definida acertada (y brutalmente) por Rantamplán como tipo Auswitch; es decir, andrógina, pálida, extremadamente delgada, con poco o casi inexistentes pechos y curvas, pelo corto y de baja talla. Alguna vez alguien ha especulado con nuestra oculta homosexualidad y es algo que no descarto, aunque prefiero considerar que uno es realmente una mujer homosexual en cuerpo de hombre. Pues bien, te debo confesar, si no eres así no atraerás mi ojo ni mis instintos más bajos (y más sublimes), que lo sepas.

Más o menos tal que así. A poder ser con menos ropa.

Quitando dicho tipo de fémina, nada de nada, lo dicho. Bueno, con una excepción. ¡Pero sólo una! Y no puede ser más opuesta, ya he dicho que soy de firmes convicciones. Pero no puedo negar que me tiembla el ojito cuando me encuentro con alguna mujer del tipo nórdico, alta, casi tanto o lo mismo que yo, de pechos medianos y firmes, largo cabello rubio, ojos claros, figura moldeada por algún escultor griego con nalgas nalgas, también medianas y firmes, la típica mujer que te podrías encontrar en algún balneario de un lago alemán, que hace que mis piernas se derritan y mi entendimiento se nuble. ¡Ay, aún recuerdo aquellos demasiado cortos días de verano con Ingrid, en el que compartimos vinos y besos, a la luz crepuscular, y de mediodía, y del amanecer, y de la noche, mientras nuestros sudores (y otros fluidos) se mezclaban! Cuán rápido pasaron y cuán lento fue tu recuerdo en abandonarme, aunque ni te llamaras Ingrid ni fuera verano (más bien  otoño, así entre tú y yo). Pero, ahora de verdad de la buena, sólo sólo sólo verás interesarme por la mujer de tipo Auswitch o sus guardianas, porque soy de firmes convicciones.

Por poner un ejemplo, tú sabes...

Aunque claro, si hay otro tipo de mujer que me atraiga es la que es de natural friki. Con su pelo generalmente liso, de piel también pálida pero de cuerpo cambiante, con ella se puede hablar de las frikadas que te gustan, compartir cómics (y otras cosas) y disfrutar de lan parties y similares, además de otros juegos no aptos para menores de 13 años, o sí, o yo qué sé. Su eterna juventud hace que congenie exquisitamente bien con mi eterna adolescencia. Y siempre siempre lo he pasado muy bien con ellas. Mas al ser de convicciones firmes te digo desde ya que no me verás con otro tipo de mujer.

Así o con otro disfraz. O sin disfraz, soy de buena boca.

Aunque claro, tampoco le he hecho ascos nunca a ninguna mujer y he compartido muchas historias con algunas con más carnes que menos. Porque no son extremadamente delgadas ni esculpidas en la antigua Grecia, sino más bien dibujadas por Rubens, pero aún así han sido capaces de enamorarme y de llevarme a los cielos, la verdad sea dicha. Su generosidad, su regazo en el cual perderse, han hecho que la gloria sea un poco más cerca cuando estaba con ellas.

Donde abrazar, también mola.

Pero quitando esto, me afirmo en mis firmes convicciones y te lo digo desde ya, no es que yo sea racista, eso nunca, mas blancas sólo me atraen, únicamente, no por ningún tipo de exclusión pigmentaria, pero uno es más bien clásico. Uno no tiene la culpa de que mis firmes convicciones pierdan siempre ante mi afán de conocer mundo y mi débil voluntad, de que gente maravillosa haya querido compartir conmigo su tiempo, ni de haber comparado costumbres con personas de otros mundos. Sí, la culpa es mía, que no sé decir que no. Lástima no haber conocido nunca (por ahora) a ninguna oriental.

Ella no (lamentablemente), pero sirve así como ejemplo, digo.

Eso sí, si hay algo que me atrae profundamente y de lo que no puedo prescindir es un buen depilado. No, pelos de sobra no, la mujer como tiene que ser, con sus piernas, sus axilas, su ingle, todo depiladito. Porque en eso sí que no transijo. A pesar de mi formación como biólogo, a lo largo de la cuál he conocido a multitud de mujeres del tipo digamos que jipillo. Mmmmmm, mira que me pone, esas rastas, esas camisetas desbaradas, esas playas nudistas en las que hemos jugado tantas veces a las palas, ese pelo desteñido y esa piel morena. Bueno, vale, realmente el pelo tampoco es tan importante, seamos sinceros.

Ésteee, rrrrrr.

Y que voy a decir de los piercings. Los he visto, encontrado y ¿disfrutado? cuando menos te lo esperas, en la barra de un bar, coquetamente situado en una nariz, en el centro de una lengua. Y los tatuajes, siempre me han gustado, atraído, llamado. El look de chica mala, rrrrrrr.

Tal que así. Muchos tatoos. Muchos piercings. Mmmmm.

¡Pero bueno, tamaña desvergüenza! Que soy una persona formal, de firmes convicciones, que me gustan las mujeres que..., bueno, vale, que me gustan las mujeres. Y punto. Y que para lo feo que es uno ha tenido suerte, por lo que se ve. Para que luego digan que el alcohol es malo, es maravilloso, sobre todo si lo toman ellas (que decía Krahe).


Eso sí, como persona de profundas convicciones soy profundamente heterosexual. Por ahora.

ACTUALIZACIÓN: ¡Cómo me pude olvidar de ti, chica pop! Al cansancio y las cervezas de más es lo único que puedo culpar por no haberme acordado de tu estética moderna, tu media melena, tu sonrisa perfecta, tu cuerpo también delgado, no tengo perdón de Doraemon, olvidarme tras haberme enseñado nuevas tendencias, nuevos grupos musicales que ahora son míos y lo secretos no tan secretos de tu cuerpo. Es que además de tener firmes convicciones poseo una mala memoria legendaria, ¡mil disculpas, niñas!

Un ejemplo. Podrían haber más, pero no los encontré y no voy a poner fotos mías y tal.

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3 comentarios:

Speedygirl dijo...

Muy bien, así, con las ideas claras XDDDDDDDDDDDDDD

alejandro dijo...

hay que hacer un grupo de facebook
"YO TAMBIEN LE LLAME GAY DE TAPADILLO A JOSITO"

exseminarista ye-ye dijo...

-Speedygirl: pero de siempre. Y profundas convicciones, que no se te olvide XD

-Alejandro: ¿quién es ése? A lo mejor me puede presentar a alguna... :-P