19 de agosto de 2011

Me implico demasiado emocionalmente.

En la actualidad tengo completamente paralizada la lectura de unos cuantos libros porque me implico emocionalmente en la historia de una forma exagerada. Me explico; por poner un ejemplo, dos de ellos son de Murakami y en ambos ha llegado un momento en la historia en la que me digo “pero idiota, no hagas eso, no” y previendo perfectamente lo mal que le va a ir o de la forma que la va a cagar (1) decido no continuar temporalmente, hasta que esta implicación haya desaparecido (en este caso, ya va para 6 meses, pero sé que más pronto que tarde los retomaré y podré continuarlos con tranquilidad). 

Exactamente lo mismo me sucede cuanto estoy viendo una serie o peli. Cuando llega el momento en que la rubia baja al sótano al oír algún ruido, ante la inevitabilidad de su descuartizamiento y/o violación cambio de canal o voy a hacer cualquier cosa con el sonido en mute (2). En ese momento siento que la rubia podría ser yo o algo parecido. Ésta es la misma razón por la que no puedo ver películas de miedo: me dan demasiado miedo y aseguran pesadillas durante varios días. Y alguna serie que ya va por la II temporada y bien avanzada he dejado en el capítulo 6 de la I por el mismo bloqueo, ¡a pesar de que me gusta y disfruto viéndola! 

En la vida real, mi sociopatía se dirige sólo hacia las grandes multitudes y hacia la gente. Cuando pasan a ser personas ya es otra historia, también me implico en demasía, o al menos creo que lo hago (3). Los tiempos en los que llevaba puesta la coraza de forma permanente han pasado, o eso pienso yo (si no es así, me engaño cosa mala). Y aunque también tengo miedo muchas veces (que considere ser feliz no significa que sea inmune al miedo; la diferencia es que no permito que me domine), reconozco que este nuevo yo ha sido el responsable de grandes satisfacciones, a la par que de profundas decepciones, también es verdad. 

Pero no temo tirarme a la piscina (4). Aunque quizás deba aprender a mirar antes si tiene agua. Esto será lo próximo, juraíto, a ver si veo algún curso online o algo. 

Hay que ver que profundo me pongo cuando quiero, algún día lo haré en público, prometido por la cuquita del Niño Nota. Venga, buen fin de semana, sean malos y que se cumplan las esperanzas. O no. O yo qué sé. 

Hala, algo de musiquita que probablemente no tiene nada que ver: 



(1) Por lo menos en los libros lo veo claro; en la Vida Real(TM) ya es otra cosa.... 

(2) Me trae a la memoria la estupidez que hacía cuando empecé a conducir. Viendo que inevitablemente me dirigía hacia un bache, en vez de intentar evitarlo cerraba los ojos. Menos mal que se me quitó. 

(3) También es verdad que me puedo desimplicar a velocidad de vértigo, oiga.

(4) Bueno, vale, uno más que ser de tirarse a la piscina es de remolonear junto a ella, metiendo la mano, mojándome el cuello, sentándome en el borde y sumergiendo los pies hasta que llega alguien y por fin me empuja. A no ser que salte, claro. 
La Laguna, 18-19 de agosto de 2011 

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2 comentarios:

Lillu dijo...

Leí un par de libros de Murakami y me encantaron. A mí sí me gusta implicarme emocionalmente en todo: me encanta sufrir las pelis de miedo y llorar los dramones XD O reírme hasta llorar, también :P En la vida real acabas sufriendo igual que en las pelis pero con la diferencia de que no mola tanto y suele durar más XD

saluditos

exseminarista ye-ye dijo...

Oye, que yo no me quejo, a mí me encanta implicarme también, que si no es más aburrido.

Y en la vida real, pues sí, se sufre más pero al mismo tiempo se disfruta mucho más (de lo positivo, claro ;-)

Besos, que sigo corriendo :-)