10 de abril de 2011

Doctor, ¿la heroína cuenta como droga?

Leyendo hoy El País, tradición centenaria o casi que últimamente hago casi exclusivamente por internet, por varias razones, la principal monetaria, pero también por pereza, pues el semi-24 horas de delante de casa cierra temprano los domingos y hay que darse un buen pateo para llegar a la tienda más próxima, pero que por motivos que ahora no vienen a cuento hoy hice en papel (me gusta el olor de la tinta, vicioso que es uno; además, hay que reconocer que es más completo, da para leer toda la semana)(y eso que ha decaído cosa mala en los últimos tiempos), leyendo el País, digo, que me enrollo más que una persiana me encontré con la típica publicidad encubierta de reportaje que tanto me repatea, en la cual reseñaban la biografía de Ozzy Osbourne, I am Ozzy (confieso que he bebido), que acaba de salir y que tiene pinta de ser interesante o por lo menos divertida.

Pues bien, al grano antes de que me vaya por los cerros de Úbeda, que tienen que estar por el quinto pino, seguro. A ver si paso por allí esta semana santa, que tengo planificada una excursión que promete ser al menos interesante. ¿Ves lo que te decía? En el cuasirreportaje venía un extracto del libro que es desternillante, titulado como titulé la entrada y que paso a colgarles, porque compartir es amar y todas esas cosas, y porque de último diría que casi no he colgado nada que sea humorístico, digo.

Venga, pásenlo bien la semana que viene y salud.

¡Ah, el extracto! ;-)


 -Bien, señor Osbourne, quiero preguntarle algo -dijo el médico-. ¿Ha tomado alguna vez drogas 'recreativas'?
Este era uno nuevo, el médico al que fui cuando decidí quitarme de todo. Llevaba casi cuarenta años pasándome con el alcohol y las pastillas, de modo que me pareció buena idea enterarme de los destrozos que habían causado.
-Bueno -dije con una tosecilla-, una vez fumé un poco de marihuana.
-¿Y ya está?
-Sí, ya está.
El médico siguió toqueteándome y comprobando sus notas. De pronto se paró y preguntó:
-¿Está seguro?
-Bueno -dije con una tosecilla-, también un poco de speed. Pero hace mucho tiempo.
-¿Así que solo marihuana y un poco de speed?
-Eso es, sí.
El médico siguió a lo suyo. Pero al cabo de un rato se detuvo de nuevo:
-¿Está absolutamente seguro de que solo ha sido marihuana y speed?
-Hombre, en otra época me hice alguna que otra rayita de farlopa -le dije; empezaba a sentirme confiado.
-Entonces, ¿marihuana, speed y... algunas rayas de cocaína?
-Sí, y eso vendría a ser todo.
-¿Y está seguro de eso?
-Ajá.
-Quiero estar absolutamen...
-¿La heroína cuenta?
-Sí, la heroína cuenta.
-Ah, entonces heroína también. Pero solo una o dos veces.
-¿Seguro que solo un par de veces?
-Sí, sí, seguro. La heroína es una puta mierda de droga. ¿La ha probado usted?
-No.
-No me va. Se vomita demasiado.
-Efectivamente, las náuseas pueden ser intensas.
-A mí lo que me parece es un desperdicio de alcohol.
-De acuerdo -me cortó el médico-. ¿Hay alguna droga que NO haya tomado, señor Osbourne?
Silencio.
-¿Señor Osbourne?
-No, ninguna que yo sepa.
Más silencio. Finalmente, dijo:
-¿Y qué me dice del alcohol? Ha mencionado usted que bebe. ¿Cuántas unidades al día?
-No sé. Unas cuatro, más o menos.
-¿Puede ser más específico?
-Botellas de Hennessy, pero depende.
-¿De qué depende?
-Del tiempo que paso desmayado entre una y otra.
-¿Y solo bebe Hennessy?
-Hombre, la cerveza no cuenta, ¿no?
El médico sacudió la cabeza, suspiró y se frotó los ojos. Luego pregunto:
-¿Fuma usted, señor Osbourne?
-De vez en cuando.
-Menuda sorpresa. ¿Cuántos al día, diría usted?
-Treinta y alguno.
-¿Qué marca de cigarrillos?
-No, no, puros. Los cigarrillos no los cuento.
El médico empezó a ponerse muy pálido. Por fin dijo:
-¿Cuánto tiempo hace que mantiene esa rutina diaria?
-¿En qué año estamos? -pregunté.
-2004.
-Pues casi cuarenta años.
-¿Hay algo más en su historial médico que deba saber? -preguntó.
-Veamos -dije yo-, una vez me atropelló un avión; bueno, casi. Y me he roto el cuello montando en quad. Durante el coma morí dos veces. También he tenido sida durante 24 horas. Y he creído tener esclerosis múltiple, pero resultó ser un temblor de Parkinson. Ah, y he tenido gonorrea unas cuentas veces. Y un par de convulsiones, como aquella vez que tomé codeína en Nueva York, o cuando me metí la droga de los violadores en Alemania. Y eso es todo, en serio, a menos que quiera incluir los medicamentos con receta.
El médico asintió. Luego carraspeó, se aflojó el nudo de la cortaba y dijo:
-Tengo otra pregunta que hacerle, señor Osbourne.
-Adelante, doctor.
-¿Por qué sigue usted vivo? -
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2 comentarios:

Lillu dijo...

Jajaja muy bueno. Misterios insondables este de Ozzy :D

saluditos

exseminarista ye-ye dijo...

Ya te digo. Mi esperanza es que tenga el mismo gen de la inmortalidad que él. Bueno, el mismo no hace falta porque tampoco he desfasado tanto; por ejemplo, aún no me he roto el cuello (aunque la columna una vez casi :-p ). Pero parecido al menos estaría bien... ;-)

Salud y eso.