10 de diciembre de 2010

Norman Spinrad - El Sueño de Hierro

Si te vas a la contraportada, lo que te encuentras es:
El Sueño de Hierro (o El Señor de la Svástika) es a la vez muchos libros, evidentes y ocultos: una descripción del nazismo como un festival sado-masoquista de acuerdo con los estereotipos de la ciencia ficción "patológica"; un puzzle literario que se ordena como aviso y advertencia; una historia que ha ocurrido y no ha ocurrido, comentada y parodiada "involuntariamente" por el protagonista principal, que en otro plano coincide con el seudo autor; una crónica de pesadillas ambiguas y recurrentes, que se multiplican reflejadas en espejos paralelos. El vértigo se apodera del lector, hasta que de pronto descubre que ha perdido el rumbo y que ha entrado en el corazón mismo del horror contemporáneo.
Pero nada más abrirlo ves la primera sorpresa (ATENCIÓN, A PARTIR DE AHORA HAY SPOILERS A CASCOPORRO, sigue bajo tu propia voluntad, si no lo vas a leer y cosas así, como que te da igual y tal), su "verdadero" autor:

En resumen, Adolf Hitler emigra a los EE.UU. en 1919 donde trabaja hasta su muerte en 1953 como ilustrador y escritor de ciencia ficción y fantasía, concediéndole un Premio Hugo póstumo en 1955 por esta novela, El Señor de la Svástika.

En ella nos encontramos con un mundo postapocalipsis nuclear, en el que toda la Tierra habitable está ocupada por mutantes producto de la radiación. ¿Toda? No, un pequeño país de Verdaderos Hombres sobrevive gracias a una estricta eugenesia y control de la inmigración, completamente prohibida a quienes tengan la más mínima mutación. Pero este control se está volviendo cada vez más laxo debido a mutantes dominantes, que poseen control mental. Heldon, el país, peligra.

Pero llega un héroe que indignado ante lo que ve decide elevar a Heldon a su lugar en la Historia, de modo que la Tierra sea repoblada por los Verdaderos Hombres y toda la escoria mutante sea eliminada. En esta lucha hacia el éxito (o no) del verdadero Superhombre se derramará sangre, sudor y lágrimas. El fracaso y la derrota rondan siempre y sólo los Verdaderos Hombres y la fe en su destino superior podrá vencer todas las dificultades, o no.

Fin de los spoilers y tal.

Un libro interesante, irónico y divertido que te recomiendo. ¿Hubiera llegado el nazismo a las alturas finales del libro? Tampoco me habría extrañado lo más mínimo. La verdad es que entre tanto superhombre uno se habría aburrido... Hala, sigo leyendo cosas rarunas.
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2 comentarios:

Locke dijo...

¿y no comentas el análisis psiquiátrico del autor que es el epílogo?

exseminarista ye-ye dijo...

Es que tuve que irme de casa. A ver si lo completo o algo :-P