11 de diciembre de 2010

De las malvadas ondas electromagnéticas y su efecto cruelmente destructor. O algo.

Resulta que ayer, a través de un enlace de las noticias del Foro contra la incineración (está ahí, a la derecha, pa'bajo), llegué a una página de algún rollito de esos alternativos en la que colgaban el abstract (o resumen) de un supuesto estudio epidemiológico que mostraba supuestamente una presunta relación entre antenas de móviles y cáncer. Uno, que es de natural escéptico ante todo y todos, lo primero que hizo fue dirigirse al Medline (no está en los enlaces pero sí en gugle), una base de datos donde aparece prácticamente todo lo publicado en biomedicina (y actualizado), a ver si realmente existía dicho estudio. Y efectivamente sí, ahí estaba. Lamentablemente sólo pude leerme el abstract pues en principio no había nada más disponible; además, para qué negarlo, tampoco me apetecía enviarle un mail al autor pidiéndole el pdf y eso, se lo dejo a otro.

Antes que nada debo decir que en epidemiología si tienes unas buenas herramientas estadísticas puedes encontrar correlación entre prácticamente todo lo que quieras, no sé, el influjo de los rayos de la luna llena y la tendencia a la alopecia en varones de 30 a 40 nacidos el 20 de octubre. Pero es correlación, primero de todo, no causalidad, que son cosas muy diferentes. Por esto y porque los datos crudos se cocinan si no siempre sí una gran mayoría de las veces (uy, mira, un punto molestón en la gráfica, vamos a quitarlo...; sí también hay herramientas estadísticas que te permiten hacerlo), tengo (bueno, más bien tenía) la costumbre de coger todo artículo (o paper, que es lo mismo) de epidemiología con pinzas, te lo digo yo que tengo 3.

Por último, de algo de lo que me fío aún menos es de los metaestudios epidemiológicos. Metaestudio no significa, a pesar de su nombre molón, que cojas quince millones de ciudadanos repartidos por todo el Mundo mundial, qué va. Lo que significa es que sentado en el despacho y sin necesidad de irte a ningún lado coges estudios anteriormente publicados y los fusilas; es decir, hablando en plata coges todos los datos de esos estudios y los juntas, sacando tus propias conclusiones y sin haber tenido en cuenta que todos y cada uno de los autores los ha cocinado, ni que cada uno de los estudios tenía sus sesgos, ni que eran poblaciones muy diferentes, ni que probablemente cada estudio seleccionó un perfil determinado de población, ni que... Bueno, no, miento, hay herramientas estadísticas que te permiten pasarte todo esto por el forro y publicar un artículo molón que queda muy bien para el currículo sin haber salido del despacho. De los metaestudios lo que soy yo no me creo prácticamente nada.

Sí, lo has adivinado, dicho paper es un metaestudio. Así que sin haberlo leído de entrada ya te digo: no te creas nada. Hala, les traduzco la última columna de Bob Park, que viene ni que pintada (y no es coincidencia, seguro):

WHAT’S NEW   Robert L. Park   Friday, 10 Dec 2010   Washington, DC

1. EXPOSICIÓN A LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS: ¿ES EL MOVIMIENTO DE LOS ÁRBOLES EL QUE HACE QUE EL VIENTO SOPLE?
Identificar la causa de la enfermedad es el primer paso en su tratamiento. La epidemiología, rama de la medicina que concierne con las causas, busca establecer una correlación entre la exposición a una posible causa y la incidencia actual de la enfermedad. Los datos deben tomarse durante cierto período de años para permitir la latencia; si no se ve ningún efecto se asume un periodo más largo de latencia. Dado que no hay registros del uso individual, se pide a la gente que recuerde lo que hizo años antes. La exposición a los campos electromagnéticos (CEM) es ubicua en la sociedad moderna, pero con la excepción de unos pocos pirados no se pensaba que fuera un problema hasta 1989, cuando el New Yorker publicó una serie de artículos desesperadamente mal informados por parte de Paul Brodeur, que ligaban los CEM al cáncer. Los artículos se convirtieron en una serie de libros de títulos morbosos, como Corrientes de la Muerte. Brodeur tenía cero formación científica, pero se las arregló para despertar al monstruo anticiencia que había estado escondido desde la Segunda Guerra Mundial. Los medios, entrenados para dar ambos lados de la historia, aún si un lado es el balbuceo de un idiota, no fueron de ayuda. No terminó hasta 1996, cuando la Academia Nacional de las Ciencias, persuadida de que el público no aceptaría un argumento basado en la mecánica cuántica, publicó un estudio de tres años que no encontró efecto de los CEM en el cuerpo humano. Casi inmediatamente los tendidos eléctricos dejaron de provocar cáncer. El monstruo anticiencia había sido encadenado, pero todavía estaba vivo.


2. EPIDEMIOLOGÍA: LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA NATURALEZA TIENEN PRECEDENCIA.
Con la brusca aparición de la tecnología de telefonía móvil hace una década, el monstruo anticiencia se las arregló para soltarse de sus riendas. Devra Davis, que no es para nada una científica, pero tiene un doctorado en algo llamado Estudios de la Ciencia, se ha puesto el manto de Paul Brodeur para escribir Desconecta: La Verdad sobre la Radiación de los Teléfonos Móviles, Lo que la Industria Ha Hecho para Ocultarlo, y Como proteger a tu Familia. Lo que le falla es lo mismo que a Paul Brodeur: el universo está gobernado por la física cuántica. Einstein señaló hace un siglo que la radiación electromagnética se comporta como unidades de energía llamadas fotones, igual a la constante de Planck por la frecuencia (uy, aquí dudo en la traducción, sorry). No causan ningún problema a menos que la energía sea igual a alguna energía de excitación natural. No hay mucho que excitar hasta que alcanzan la energía de la vibraciones moleculares, en la región del microondas. Ésta es la región del espectro utilizada en los teléfonos móviles, así que en principio tu teléfono móvil podría cocinar a tu ganso, pero le llevaría un tiempo muy largo. A frecuencias aún más altas alcanzas el final de rojo del espectro visible, entonces el amarillo, el verde y finalmente el azul. No hay ningún problema hasta que alcanzas el final azul del espectro visible, el ultravioleta. A esa energía los fotones pueden expulsar fotoelectrones, creando hebras mutadas de ADN lo que puede llevar a un cancer. Ésta es la energía más baja a la que un fotón incidente puede inducir cáncer. Los fotones de esta energía son alrededor de un millón de veces más energéticos que los fotones de microondas, pero no pueden penetrar muy profundamente y por lo tanto sólo inducen cánceres de piel. Sin embargo, en los últimos días han habido informes de que niños expuestos en el útero a la radiación de teléfonos móviles tienen un riesgo incrementado de problemas de comportamiento varios años después de su nacimiento. En este punto podemos esperar afirmaciones más y más salvajes de la radiación de los teléfonos móviles.

Pues eso, lo que nos espera. Y es que la ignorancia parece que siempre gana, joer.
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6 comentarios:

eulez dijo...

Yo cada vez que alguien dice algo de esto me veo defendiendo las investigaciones sobre este tema, que es en realidad sobre hipotésis que no son tan descabelladas. Y esto no es pseudociencia, en todo caso sería "ciencia fallida" si no se consigue demostrar una mierda, que es lo que pasa ahora. Lo que se está haciendo es plantear un posible problema o investigación y se mira qué se puede decir sobre esto. Si estuviese tan claro debería poder descartarse con facilidad, pero es que no lo está.

No sé si con esto del estudio te refieres al estudio Interphone, que fue realizado por un montón de países y que, como era de esperar, no ha dado resultados concluyentes

http://www.medpagetoday.com/HematologyOncology/BrainCancer/20141

Pero "no concluyentes" no significa descartados. Muchas de las críticas (además de las críticas al método epidemiológicos) afirman que no se pueden obtener conclusiones sobre el efecto cancerígeno de los móviles en tan poco tiempo. Su uso empezó a generalizarse como mucho hace 15 años. Ni siquiera con el tabaco se podrían ver sus efectos a tan corto plazo.

Pero salvo esto, no sé cual es el problema con este asunto. Es de interés aclarar científicamente si esto es descartable de una vez o no. De hecho, y esto no lo dice nadie, hay estudios que sí parecen mostrar una correlación entre tumores en niños y líneas de alta tensión. No se entiende biofísicamente a qué es debido eso. Esto es lo único que hasta el momento parece que se ha podido demostrar. Lo demás no es concluyente. Están en ello. Y se utilizan, más o menos bien, los métodos científicos habituales.

exseminarista ye-ye dijo...

Eulez, ahora no estoy como para responder. Mañana me pongo. O algo.

Salud y tal :-)

Locke dijo...

Pues que apaguen el sol, el núcleo de la galaxia y la radiación de fondo del universo, que nos tienen fritos a radiación electromagnética

exseminarista ye-ye dijo...

-Eulez: no sé, siguen pareciéndome todas simples correlaciones. Iba a ponerte el enlace (pero lo perdí) de un artículo que leí el otro día, reciente, en el que un científico precisamente para demostrar la falta de cultura científica de los medios y demás demostraba que las poblaciones de los EE.UU. con mayor densidad de torres de telefonía móvil eran precisamente aquéllas en las que el índice de natalidad era mayor, de una manera significativamente relevante. De ahí surgieron los titulares. Obviamente y como después él mismo aclaró lo único que había era correlación, no causalidad.

No me extrañaría que lo mismo pasara con las torres eléctricas: mayor densidad -> poblaciones más grandes -> mayor número de nacimientos -> más niños con cáncer. En mitad del campo hay menos nacimientos y menos niños, por lo que hay aún menos cánceres infantiles, pero se puede llegar a la conclusión de que las torres son las culpables de todo. O no. O yo qué sé.

-Locke: completamente de acuerdo, ¡malditas estrellas, habría que matarlas a todas! XD

Salud y eso y perdón por la tardanza pero he estado liado y tal.

Anónimo dijo...

necesidad de comprobar:)

exseminarista ye-ye dijo...

Pero ya se ha comprobado téorica y experimentalmente. Lo que no se puede hacer es repetir y repetir un experimento porque el resultado no te gusta, con la esperanza de que a la enésima vez salga algo que sí :-P

Salud y perdón por la tardanza en salir tu comentario, Anónimo, pues el blogger te calificó de spam, je.