18 de noviembre de 2010

Los pobres, no se enteran de la misa la mitad y es que no les queda nada

Pues que leyendo la prensa local voy y me encuentro un titular que dice:
Los agricultores piden a Berriel que los incorpore al catálogo de especies protegidas.
¡Alma de cántaro!, ¿cómo se te ocurre? ¿No ves que si te meten en el catálogo estarías completamente desprotegido? Porque vamos a ver, imagina que casualmente una carretera va a pasar por una finca de papas o, incluso, por medio de tu casa; en la actualidad al menos tienes derecho a una mísera indemnización, que nunca cubrirá lo que tu familia ha invertido en esos lares durante generaciones, pero al menos servirá para conseguirte otra cosa.

Sin embargo, fíjate bien, si resulta que estás en el catálogo y una carretera o cualquier otra obra de interés "público" (entre comillas porque bien sabemos por aquí que en la actualidad el interés público significa realmente millones para los mismos) pasa por donde tú estás, si tienes suerte te rodean con una verja y luego te trasladan sin pedir tu opinión ni na'. Eso si no te descatalogan directamente.

Créeme, estás mejor de agricultor jodío que de especie en el catálogo. Pregúntale si no a las sebas, o a los escarabajos, o a los saltamontes, o a cualquier animal y/o planta que esté incluido en el mismo y moleste al constructor de turno.

Y de los bienes de interés cultural mejor ni hablemos, que directamente te tiran con la pala o te destruyen con nocturnidad, alevosía y premeditación, diciendo luego lo de yo no he sido, nadie me vio, no puedes demostrarlo. Y la puta realidad es que es así, no puedes demostrarlo, pero resulta harto sospechoso.

Mucho hijo de su madre suelto hay por aquí, mejor amigo agricultor quédate como estás y procura que no se te note mucho, hazme caso de verdad de la buena.
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