16 de noviembre de 2010

Cosas que me pasaron (II): qué bonita es esta cosa de la ciencia (I)

Corrían los años de fines de guerra, de alguna guerra, yo qué sé, ha pasado cosa de década y media y muchas cosas por mi sustancia gris, no pretenderás que me acuerde de todo. Así que sí, alguna guerra seguro que acababa de terminar, al igual que yo acababa de terminar la carrera de biología. Y así estaba uno, con su flamante título de biólogo molecular y celular por la Universidad (Troglodita) de La Laguna [U(T)LL], un futuro por construir y la ilusión de realizar una carrera científica, ilusión que era toda mía desde que decidí que con eso de la religión no iba a conseguir descubrir nada nuevo sobre el origen de la vida y todo lo demás. Si hubiera sabido antes que la respuesta era 42 la verdad es que no me habría molestado tanto y ahora sería algo como fontanero, electricista o algo así, que te da trabajo, dinero y prestigio social. ¡Alístate en biología, decían! Que conocerás mundo, tendrás a las mejores mujeres, etcetc..., ¡cuán inocentes éramos!

Despistado como acabamos casi todos hice una breve incursión en el mundo avícola. En concreto, estuve aprendiendo alguna técnica muy curiosa, los trasplantes embrionarios codorniz -> pollo; trabajosa y coñona donde las haya, pero bastante gratificante si conseguías hacerlo bien. Mas dada la falta de financiación que tenía el laboratorio donde practicaba y el que no se concretara mi incorporación a un centro de investigación de los madriles me llevó a buscar otros lares más fecundos.

Así que en busca de la gloria y el dinero y tras obtener una preciada beca FPU me incorporé a un laboratorio situado en la Facultad de Desaznar Futuros Médicos de la U(T)LL, ¡iba a cobrar por hacer lo que más quería! El tema, la verdad, era lo de menos, aunque me pareciera muy interesante: la secreción de un neurotransmisor que la verdad ni te interesa ni me acuerdo ahora por parte de una región cerebral que tampoco viene a cuento. Por lo tanto lo primero era lo primero: leerme unos quince millones de artículos al respecto y empezar a hacer mano con el sujeto de experimentación, la vulgar rata de laboratorio.

Tras un año de duro trabajo e interesantes nuevas técnicas aprendidas los presuntos directores decidieron que el tema de mi tesis no era ya de interés para el laboratorio, así que me pusieron a aprender técnicas diferentes, esta vez de cultivos celulares, pues mi próximo tema de tesis iba a basarse en modelos neuronales de secreción de otra hormona/neurotransmisor diferente que tampoco te importa para nada. Además, como habían hecho nuevos amiguitos en la U(T)LL decidieron que mejor me matriculara en otro programa de doctorado diferente, a pesar de que ya había completado un año del primero. ¡Menos mal que pagaba el Ministerio! Y bueno, que narices, aún me quedaban 3 años de beca, así que no habría problema ninguno para completarlo, me decía yo...

Y me fui al extranjero. Mis jefes, por aquel entonces solo 2, seguían buscando más amiguitos, ¡qué triste vida la suya, sin amistad ni eso! Así que aunque en un principio les convenía muchísimo que me fuera de estancia predoc a un laboratorio en la ciudad de Edimburgo, que los guiris le dicen algo así como Edímbarag, desafortunadamente el destinatario de mi estancia no quería ser tan amigo de ellos como al revés, así que tras mucho pensárselo "decidimos" que lo mejor sería mandarme a los EE.UU., a una farmacéutica de la costa oeste donde habían el par de científicos que les interesaba muy mucho. Además, como pagaba el Ministerio pues no habría problema ninguno por su parte. ¡Y encima no tendría que cambiar de tema de trabajo ninguno! Mejor no me lo podías pintar...

Año 3º de la tesis. Llegada a los EE.UU., cobrando en pesetas en el año en el que el dólar ha sido más fuerte de toda la historia. Aunque iba para 6 meses (uniendo las estancias de dos años consecutivos), al final me quedé 1 año más o menos. Aunque en teoría iba con los gastos pagados (y los últimos 6 meses la farmacéutica me contrató como asesor externo; na', una técnica que desarrollé y que a ellos les interesaba), estuve pagando las deudas de la estancia durante cerca de 5 años. Y aunque no iba a cambiar el tema de tesis, jurado, de verdad de la buena, caramba, qué putada, como era una empresa no tenían los derechos de uso de mi modelo neuronal (de eso se dieron cuenta al par de semanas de irme para allá).

Así que las mentes pensantes se reunieron y ¡decidieron que mejor sería que trabajara en otra cosa! Sí señor, con dos cojones. Nuevos modelos celulares (ya ni siquiera eran neuronas), nueva hormona chunga y nuevas técnicas a aprender, aplicar y con las que trabajar. Afortunadamente, en el año y pico que estuve por allí desterrado completé casi todo el cuerpo experimental de la que iba a ser mi tesis.

Casi todo, a falta del par de experimentos con animales; hola de nuevo a mis ya no tan queridas ratas varios años después y tras haber desarrollado una alergia galopante, que me obligaba a trabajar completamente enfundado en batas, guantes no-de-látex (sí, también me salió alergia), ropa que echaba a lavar tras tratarlas, gafas y mascara de las que filtran hasta los gases. Menos mal que nuestras Canarias están situadas en la cercanía del polo (¡ah, no, espera, que hace calor!), que el aire acondicionado funcionaba perfectamente (¡ah, no, que había llegado un elemento disturbador al laboratorio que decía que el aire le ponía mala y se dedicaba a apagarlo y esconder los mandos a distancia!) y que ya estaba por acabar, sólo tenía que poner a punto la técnica apropiada aquí, hacer dos experimentos medianamente cortos (sólo 5 ó 6 meses, entre que encargabas los animales y decías "se acabó") y escribir. Dos patadas, vamos.

¡Ah! Y también me volví con un nuevo director de tesis, ahora sólo eran 3. Menos mal que todos estaban absolutamente coordinados y tenían los mismos intereses....

Continuará...

Próximamente, en Cosas que me pasaron (II): qué bonita es esta cosa de la ciencia (II): si algo puede ir mal, irá.

O no, o yo qué sé.
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2 comentarios:

eulez dijo...

Ehehehe...

¿Has leído esto y esto? Creo que te van a gustar...

exseminarista ye-ye dijo...

Jejeje, el del síndrome no, no lo conocía :-P