30 de julio de 2010

Ya llegó el verano, ya llegó la fruta...

Ya está aquí, con toda su fuerza, con sus ventajas y sus inconvenientes. Entre sus inconvenientes, pues ya se sabe, lo típico, la sudó, la caló, las moscas pegaas, la arena entre los deos, los niños vomitando, ¡qué bien que la pasamos en la playa! A lo que hay que sumar el que hay que quitar el edredón (me encanta dormir bajo un buen edredón) o, al menos, echarlo a un lado que aunque sea verano seguimos estando en los Cárpatos e igual refresca un fisco. Y otro importante inconveniente es la calor que te entra cuando ves ciertas cosas.

De las cosas malas que tiene el verano: el calor que te entra cuando ves según que cosas.

Entre sus ventajas, pues que hay que quitar el edredón, que hace calorcito, que ha vuelto uno de los mejores inventos de la historia de la humanidad, el conjunto camiseta de asillas, minifalda y cholitas y el calor que te entra cuando ves ciertas cosas.

Es que me pongo malo, pero de buena manera.

Creo que ganan las ventajas y los inconvenientes que no lo son tanto :-)

Por cierto, hablaba el otro día del abrazo del rey Juancar al muñeco de madera de Santiago y aquí les traigo la foto, recién robada de Magonia:

No me lo vas a negar, el Santiago se ha fumado algún psicotrópico, seguro.

Hala, de regalo un vídeo chorra que me recuerda mis tiempos postlicenciado. A pasarlo bien, no se me pongan muy malos y nos vemos el lunes o no o yo qué sé...


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