15 de junio de 2010

Una lectura largamente postergada

Ulysses, de James Joyce. Mira que me leo hasta las páginas de economía de El País de los domingos, hasta el libro de reclamaciones cuando lo pido, pero éste es uno de los pocos libros que se me ha resistido como creo que ya he mencionado un par de cientos de veces.

Hubo una época, cuando compartía casa con Rantamplán, Pitercantropus y el Dr. Octopuss, en que lo tenía como libro de mesilla e intentaba avanzar, poco a poco, en su lectura. Con su natural maldad mis compañeros de piso y sin embargo amigos (siguen siéndolo demasiados años después, de una manera increíble; por cierto, ¡felicidades Dr. Octopuss! Con lo poco que parecía cuando lo cambiamos por la bicicleta y ahora es papá, manda huevos), digo, decían que lo tenía para impresionar a las pibas que visitaban mi habitación (años dorados de finales de los 90, cuando uno era joven e irresponsable y tenía pelas, no como ahora que soy joven, irresponsable y estoy sin un duro, je). Esto era claramente una falsedad; una vez entraban en mi cuarto sólo había una cosa en la que tenía que impresionarlas y no era con mi presunta curtura, vamos hombre.

Pues bien, he encontrado la forma perfecta de leerlo o aunque sea volver a intentarlo y esta vez en versión original, así, con un par. Gracias a que por lo que se ve Apple ha censurado la publicación del webcomic homónimo he llegado hasta él, Ulysses, adaptado por Robert Berry de la novela de James Joyce. A ver si esta vez... ¡Deséenme suerte!
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2 comentarios:

vespinoza dijo...

Copio y pego de El País:

Un guateque de cerveza y literatura,(...) Hoy día, cuando llega el 16 de junio, son miles los dublineses que se echan a la calle para conmemorar en clave festiva los diversos episodios descritos por James Joyce (...)La celebración del Bloomsday encierra una paradoja que resulta bastante difícil de explicar. El año pasado, un reportero del Irish Times recorrió los distintos escenarios donde se congregaban los joycianos, debidamente disfrazados con sus trajes eduardianos de época, con un objetivo específico: averiguar qué porcentaje de celebrantes había leído la novela de principio a fin. El resultado fue cuando menos llamativo: NADIE. Tan solo al final de su larga encuesta, el periodista dio con un extranjero, escritor por más señas, aunque no quiso dar su nombre, que sí había leído el libro (...).

Creo que no hay que añadir nada más

exseminarista ye-ye dijo...

Hombre, es lo mismo que aquí. Instauras el día del Quijote y repartes cerveza (detalle éste muy importante) y la gente saldrá vestida de Sancho diciendo que es la mejor obra del mundo mundial, aunque no se la habrá leído nadie tampoco. Todo sea por beber.

Yo pienso seguir intentándolo hasta el día del juicio :-)