25 de abril de 2010

Priscorum more (editado)

Según la costumbre de los antiguos ahora deberíamos estar todos muertos. Bueno, todos no, aquellos de ustedes que tengan algo de años menos seguro que seguirían vivos, bisabuelos, decrépitos, pero vivos al fin y al cabo. Uno con sus casi 40 sería claramente o el abuelo de la tribu o sería pasto de los gusanos desde hace tiempo.


De hecho, según la costumbre de los antiguos, con esto del asma, la miopía y a saber (tú, que yo sí) cuantas cosas más a no ser que hubiera nacido en la familia apropiada (la del jefe, claro) uno llevaría cosa de casi 40 años muerto, sin duda.


Y si hiciéramos caso a la costumbre de los antiguos los partos serían naturales por cojones, la mejor manera de conseguir una hembra sería degollar a los vecinos, matar a sus mujeres y violar a sus caballos y seríamos todos hijos de Atila (bueno, esto es verdad, no todos pero gran parte sí que son sus descendientes, así nos va).


Pero como estamos en pleno siglo XXI no seguimos la costumbre de los antiguos. Sólo en la estupidez. Y en la corrupción. Y en el machismo. Y los que no son suficientemente afortunados como para haber nacido en el primer Mundo apropiado sí que siguen la costumbre de los antiguos en todo lo demás. Y en muchas más cosas que ni te imaginas ahí, en tu sillón


En fin, menos mal que no voy a tener cáncer de piel (sólo debo preocuparme del de pulmón). Y menos mal que entre todas las mutaciones no llegué a heredar ésta; me imagino las excusas de la peña a partir de ahora: "no cari, que lo mío es genético, salí a papá en esto". Claro, también me imagino lo que piensa ella: "claro, cari, bien podrías haber heredado la finca de la playa y el pelo largo, puto calvo. Menos mal que mañana salgo con mis amigas".


Lo dicho, somos chimpancés con un poco menos de pelo, nunca, pero nunca, lo he dudado.


Hala, sin que tenga nada que ver, la Casa Azul, así, porque sí: Alguien debería hacer obligatorio leer las entradas anteriores para evitar repeticiones. De hecho, alguien debería instalar un alcoholímetro en los ordenadores para evitar escribir cuando no se debería; te permitiría nada más acceder al reproductor de música y a la función "leer correos" (no contestar ni mandar). Y el féisbuk estaría absolutamente prohibido. Y el msn. Todo. Alguien está tardando, ¡vamos hombre! Menos mal que no me dio por bajar a Tegueste, entre la calor y la resaca habría sido algo horrible, muy horrible, de la muerte y eso.


Asi que hablando de cosas horribles de la muerte, un temita de Serrat que me gusta particularmente. ¿Quién no se ha tropezado con alguien así? La pena es que es tu corazón el que acaba normalmente en la basura. En fin, país. Y recordad Cartago.


Venga. Prometo no colgar nada de La Casa Azul hasta que vuelva hacerlo, juradito.



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