10 de febrero de 2010

Y aquí no dimite nadie

Tenemos un presidente del Gobierno de Canallas muy trabajador; tanto que está todo el día cortando cintas en inauguraciones por las siete islas, ahora en El Hierro, en una horita en Fuerteventura y así. Claro, dado tan agotador curro no va a moverse en avión como el común de los mortales, no; para eso hace uso de un helicóptero, como haría cualquier hijo de vecino. Y aunque no les puedo decir la cantidad concreta, sí que la hora de helicóptero no es precisamente barata. Pues bien, habrán leído que ayer se nos quejaba porque los controladores aéreos le habían hecho perder 40 minutos, primero retrasando su salida y luego su aterrizaje, y decía que existía una conspiración contra él. Hoy tenemos la versión de los controladores, esos seres malvados, ruines, rastreros, que ellos solos han conseguido hundir AENA y, si me apuras, el estado español(coño): el helicóptero volaba con un indicativo de emergencia, vamos, como si estuviera trasladando un enfermo grave o atendiendo a un incendio.

No solo malgasta el dinero de todos nosotros; también secuestra un aparato que debería estar permanentemente alerta por si se produce un situación que requiera su acción inmediata. Supongo que en este caso la respuesta sería "huy, nosotros iríamos a recoger a ese señor moribundo, pero resulta que Paulino tiene una reunión con la prensa en Tenerife a las 10 y si no, no llega. Llévenlo en guagua, mejor". Y todo esto, sigo machacando en ello, con un 30% de paro, un 20% de analfabetismo (40% funcional) y educación y sanidad de pena. Pero aquí no pasa nada.

Y qué decir de nuestro consejero "preferido", el del Medio Ambiente, el innumerables veces mencionado Berriel. A cuenta con el "nuevo" catálogo de especies protegidas los chicos de Ben Magec han conseguido aclarar un poco más el tema; resulta que los supuestos órganos técnico-científicos que habían apoyado dicho catálogo eran, según dicha Consejería, el Colegio Oficial de Biólogos (C.O.B.) y los técnicos de la consejería.

Bien, del C.O.B. tenía información de primera mano pues, aunque no esté colegiado, bastantes compañeros de carrera sí. Aprobó por unanimidad en su momento rechazar dicho catálogo y exigió al Gobierno que lo rehiciera contando con la opinión y asesoramiento de las Universidades. Primera mentira.

¿Los técnicos de la Consejería? Mantuvieron la protección de todas las especies y las mismas categorías. Segunda mentira.

Conclusión: fueron los cachorros de coalición canalla los que, posteriormente, modificaron las cosas a su gusto, como hacen siempre nuestros políticos que para eso son expertos en nada, bueno, sí, en política y enriquecimiento. Pero aquí nunca pasa nada.

¿Para cuándo empezamos a cortar cabezas? Y a la gente, pues le da igual. Puto país.

Venga, un poco del humor de Padylla, a ver si así nos relajamos un poco...


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