19 de febrero de 2010

Cartas desde el siglo II (XVI)

Decíamos hace el par de días: pero vamos a ver, explícamelo bien, si tú mismo dijiste que no nos fiáramos de los que hacían truquitos de manos, ¿por qué tenemos que fiarnos de ti?

Y hoy: vale, dicen que "resucitaste". Fíjate por dónde Celso nos presenta otros muchos casos de milagrosas resurrecciones, apariciones, milagros, etc... Vamos, que en el muy hipotético caso de que lo hubieras hecho tampoco nos serviría de prueba. Además, ¿quién comprobó que habías muerto? ¿Te hicieron un electro o algo así?
28. ¿Qué razón, a fin de cuentas, os persuade a creer en él? ¿Es porque predijo que después de muerto resucitaría? Pues bien, sea, admitamos que hubiera dicho eso. ¡Cuántos otros esparcen también maravillosas fanfarronadas para abusar y explotar la credulidad popular! Zamolxis de Citia, esclavo de Pitágoras, hizo otro tanto, según se dice, y el propio Pitágoras en Italia; y Rampsonit de Egipto, de quien se cuenta que jugó a los da­dos en el Hades con Deméter y que volvió a la tierra con un velo que la diosa le había dado. Y Orfeo entre los Odrises, y Protesilao en Tesalia, y Hércules, y Teseo en Tenares. Convendría pre­viamente examinar si alguna vez alguien, real­mente muerto, resucitó con el mismo cuerpo. ¿Por qué tratan las aventuras de los demás como fábulas sin verosimilitud, como si el desenlace de vuestra tragedia tuviese un buen mejor aspecto y fuese más creíble que el grito que vuestro Jesús soltó al expirar, o el temblor de tierra y las tinie­blas? En vida, nada puede hacer por sí mismo; muerto, decís, resucitó y mostró los estigmas de su suplicio, las heridas de sus manos. Pero ¿quién vio todo eso? Una mujer en éxtasis, según voso­tros mismos reconocéis y algún otro hechizado por el mismo estilo, siguiendo los simulacros de lo que había soñado o lo que le sugería su espíritu perturbado; o bien porque su imaginación ilumi­nada había dado cuerpo a sus deseos, como acon­tece tantas veces; o bien porque había preferido impresionar el espíritu de los hombres con una narración tan maravillosa, y por el precio de tal impostura, suministrar materia a sus cofrades de charlatanismo y filibustería. En su tumba se pre­sentan dos ángeles, según unos, un ángel, según otros, para comunicar que él resucitó; porque el Hijo de Dios, según parece, no tenía fuerza para abrir él solo su tumba; tenia necesidad de que alguien viniese a remover la losa... Si Jesús quería hacer resplandecer realmente su cualidad de Dios, era preciso que se mostrase a sus enemigos, al juez que lo había condenado, a toda la gente. Porque, dado que había pasado por la muerte, y además era Dios, como vosotros pretendéis, nada tenía que temer de nadie; y sólo aparente­mente había sido enviado para esconder su propia identidad. En caso de necesidad, para exponer su divinidad en plena luz, habría debido desaparecer súbitamente de la cima de la cruz. ¿Qué mensajero es el que se vio escondiéndose, en vez de exponer el objeto de su misión? ¿Sería porque abrigaba dudas de que él hubiera venido acá abajo en carne y hueso, a la vez que estaba persuadido de su resurrección, y así, cuando está vivo él se prodiga y se deja ver por doquier, pero una vez muerto, ¿sólo se deja ver por una mujercita y algunos comparsas? Su suplicio tuvo innumerables testimonios; su resurrección apenas tuvo una. Es justamente lo contrario lo que tendría que haber sucedido. Si quería permanecer ignorado, ¿por qué una voz divina proclama en alto que él es el Hijo de Dios? Si quería ser conocido, ¿por qué se dejó arrastrar al suplicio y por qué murió? Si que­ría con su ejemplo enseñar a todos los hombres a despreciar la muerte, ¿por qué ocultó su resurrec­ción al mayor número de hombres? ¿Por qué no reunió multitudes en derredor de sí, después de su resurrección, como hizo antes de morir, y así exponer públicamente con qué fin había venido a la tierra?
Razón no le falta, la verdad. En fin, cuando me acuerde más.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que necesidad de discutir sobre personajes imaginarios... Mejor discutimos sobre Yoda :P

Héctor

exseminarista ye-ye dijo...

Es que me jode que no se rinda homenaje a gente real, como Yoda, por ejemplo, y se tengan montada tal película a cuenta de un jipi que sabía hacer magia hace 2000 años, ¡hombre ya! :-P