23 de enero de 2010

La gente está fatal

Pues resulta que está un simpático (o no) señor preparando su coche engalanado para carnavales. De esos típicos land-rover, con la parte de atrás abierta y sin techo, para poner la parrilla y los altavoces, donde echarse unos bailes y unas risas con los amigos. Aparcado en el solar delante de su casa, no tenía por qué temer ningún percance.

Pero va que un día sale la familia a hacer lo que hacen las familias cuando salen. Y cuando vuelven, ¡oh, Nota, dónde está mi coche! Los solícitos vecinos le comentan que se lo llevó una grúa, pero que no hicieron nada porque pensaban que la habían mandado ellos. De ahí, claro, a la policía, que como está al servicio del ciudadano hace todo aquello que siempre hace cuando te roban el coche (como podrá haber comprobado cualquiera a quien le haya pasado): absolutamente nada.

Mas tirando del hilo de la grúa, que era blanca y de letras naranjas, lograron localizar a la empresa propietaria. Éstos admitieron que habían realizado un servicio consistente en trasladar dicho coche a cierta dirección del norte de la Isla. Una vez encontrado, pusieron la correspondiente "redenuncia", indicando donde se encontraba el coche y quién lo había robado.

Pues bien, ahora viene lo esperpéntico, lo que te hace llevar las manos a la cabeza y decir "¡¡pero flaco, qué tipo de droga se mete la gente del país!!" (que yo quiero también, bueno, eso es otra historia); aún soy capaz de maravillarme hasta donde llega la estupidez humana, de verdad te lo digo. Cuando la policía local fue a hablar con el ladrón, atentos a su respuesta (las negritas son mías):
En su descargo manifestó que un joven que trabaja enfrente de su casa le había dicho que había visto en un solar de Güímar una carroza abandonada, por lo que decidió llevársela. Al ser informado de que el vehículo tenía propietario y que había denunciado los hechos, agregó que "como pagué la grúa lo que voy a decirles a los propietarios es que me la voy a quedar hasta que acaben los Carnavales".
¡Qué te cagas flaco! La peña tiene un morro que se lo pisa en estéreo. El concepto de delito, eso está mal, caca caca, no lo hagas más, no lo tenía muy asumido, ¿no?

Noticia leída en La Opinión de Tenerife. Exseminarista, que ante estas actitudes de la gente de su tierra no sabe ya si reír o si llorar (y estrenando este año la etiqueta de Carnaval).
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2 comentarios:

vespinoza dijo...

Por desgracia con cosas como esta uno constata que el mamoneo no sale de la nada, vivimos en unas islas donde la cultura de la corrupción está cada día más generalizada (si es que no lo ha estado siempre)

exseminarista ye-ye dijo...

Siempre no creo, pero dado el ejemplo de nuestros servidores públicos me temo que va cada día a más.
Va ser ésta la tan tráida decadencia moral de occidente, cagontó. Y uno queriendo hacer una sociedad más justa; demasiadas cabezas habría que cortar :-|