27 de enero de 2010

Es que soy un sentimental

Porque si no, no me lo explico. Me pego desde antes de diciembre hasta mediados de enero defecándome en las puñeteras fiestas navideñas, despotricando del consumismo feroz que nos rodea y deseando que todos los papanoeles fueran decapitados con un machete oxidado, pero resulta que veo un bonito cuento navideño y se me escapan dos lagrimitas, al tiempo que digo "que potito...".

Quizás la razón de mi odio navideño sea realmente eso, que soy un sentimental al que le resulta incomprensible la ola de buenrollismo obligatorio. Pero la mala leche sí, me gusta, me gusta mucho. Por eso me he reído mucho con el corto Coming to town que acabo de ver en El edificio de las ovejas, blog recién descubierto y descubriendo; en este corto podemos ver como un Santa muy peculiar cumple los deseos de los niños M16 en mano. De verdad que no te lo puedes perder, destornillante y aleccionante el ver que por una vez el "bien" triunfa XD

¡No te lo pierdas! Muy muy bueno, de verdad de la ídem.




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