31 de enero de 2010

Cartas desde el siglo II (VIII)

Decíamos ¿ayer?: ¿los Reyes Magos, Herodes, la charla en el Templo? Uy poco creíble todo.

Hoy veremos que si es por hacer trucos cualquier mago sería dios. Porque no existe, pero si existiera las probabilidades de que se encarnara son más bien pocas.
12. Se cuenta, es verdad, y exageran a propó­sito, muchos prodigios sorprendentes que ope­raste, curaciones milagrosas, multiplicación de los panes y otras cosas semejantes. Mas esas son ha­bilidades que realizan corrientemente los magos ambulantes sin que se piense por eso en mirarlos como Hijos de Dios.

13. El cuerpo de un Dios no podría estar hecho como el tuyo; el cuerpo de un Dios no sería formado y procreado como el tuyo lo fue; el cuerpo de un Dios no se alimenta como te alimentaste; el cuerpo de un Dios no se sirve de una voz como la tuya, ni de los medios de persuasión que tú empleaste: ¿Acaso tu sangre, que corre por tus venas, se parece a la que corre por las venas de los dioses? ¿Qué Dios, qué hijo de Dios es aquel, cuyo padre no puede salvarlo del más in­fame suplicio y que no puede él salvarse a sí mismo?

14. Tu nacimiento, tus acciones, tu vida, no son las propias de un dios, sino las de un hombre odiado por los dioses y las de un miserable ghetto.

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2 comentarios:

ANuRa dijo...

Jo***, menuda tirria le tiene... Que pare ya, que si no se le van a echar a llorar...

exseminarista ye-ye dijo...

Oiga, que no es un niño, yo creo que si (hipotéticamente) soportó la crucificción un poco de verdad también, ¿no? :-P