26 de enero de 2010

Cartas desde el siglo II (IV)

Decíamos ayer: que hijo, tienes cosas de bombero, ¿¡cómo va a vernirle la sabiduría a un pastor de cabras!? Por favor...

Y de esos polvos vinieron estos lodos; vamos, que si fundas una religión sobre una base que ya de por sí era basta y zafia, poco bueno puedes sacar....
6. Tal es el linaje de donde salieron los cristia­nos. La rusticidad de los judíos ignorantes los dejó caer en los sortilegios de Moisés. Y, en estos últimos tiempos, los cristianos encontraron entre los judíos un nuevo Moisés que los sedujo de una forma aún mayor. Él pasa entre ellos por hijo de Dios y es el autor de su nueva doctrina. Agrupó en torno suyo, sin selección, una multitud heterogénea de gentes simples, groseras y perdidas por sus costumbres, que constituyen la clientela habitual de los charlatanes y de los impostores, de modo que la gente que se entregó a esta doctrina nos permite ya apreciar qué crédito conviene darle. La equidad obliga, no obstante, a reconocer que hay entre ellos gente honesta, que no está completamente privada de luces, ni escasa de ingenio para salir de las dificultades por medio de alegorías. Es a éstos a quie­nes este libro va dirigido propiamente, porque si son honestos, sinceros y esclarecidos, oirán la voz de la razón y de la verdad, como espero.
Je, ya el mismo Celso sabe que si tiene algún efecto será sobre los pocos que tengan algunas luces, porque con los demás poco puede hacer. Y con esto acabamos lo que es el Prefacio. Mañana (o cuando sea, que no prometo nada) seguiremos con el Libro 1: Crítica del Cristianismo desde el punto de vista del Judaísmo.
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2 comentarios:

Cattz dijo...

Lo siento, yo pasaba por aquí a hacer spam XDD
http://tinyurl.com/bloggofioxxvi

exseminarista ye-ye dijo...

Oye, siempre me alegra que pases, pero que tú, precisamente tú, pases única y exclusivamente a hacer spam es que me rompe el corazón :'( Bueno, salud y eso :-)