23 de enero de 2010

Cartas desde el siglo II (I) ACTUALIZADO

Porque no sólo de política vive el hombre estreno otra nueva sección que durará todo todito lo que dure. A partir de hoy, en entregas cortas, les iré posteando El discurso verdadero contra los cristianos, escrito por Celso allá por el siglo II, pues no sólo el consumismo consume (valga la redundancia) al hombre, signo también la ignorancia y la credulidad.

Descubiertas gracias al señor Vespinoza en Mentiras, Malditas Mentiras y Estadísticas, si no quieres esperar a que termine de colgarla puedes descargártela completa aquí, que la verdad acabas antes.

Así que como no hay mejor comienzo que el principio por allí vamos a empezar; y me atrevo a asegurarles desde ya que acabará por el final, que uno es de natural desordenado, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Hala, a cuidarse, pasen bien lo que queda de fin de semana y a pensar, que eso hace daño a la gente que no quiere que pienses. Salud y eso:

El discurso verdadero contra los cristianos - Celso

Prefacio.

1. Hay una raza nueva de hombres nacidos ayer, sin patria ni tradiciones, asociados entre sí contra todas las instituciones religiosas y civiles, perseguidos por la justicia, universalmente cubiertos de infamia, pero autoglorificándose con la común execración: son los Cristianos.

Mientras las sociedades autorizadas y organizaciones tradicionales se reúnen abiertamente y a la luz del día, ellos mantienen reuniones secretas e ilícitas para enseñar y practicar sus doctrinas. Se unen entre sí por un compromiso más sagrado que un juramento y así quedan confabulados para conspirar con más seguridad contra las leyes y así resistir más fácilmente a los peligros y a los suplicios que les amenazan.

2. Su doctrina tiene un origen bárbaro. No es que pensemos imputárselo como una falta o un delito: los Bárbaros, ciertamente, son capaces de inventar dogmas; pero la sabiduría bárbara vale poco en sí misma, si no la corrige, depura y ultima el logos o la razón griega, de la cual Roma se siente heredera. Los peligros que los cristianos afrontan por sus creencias, supo Sócrates afrontarlos por las suyas con un coraje inabarcable y una serenidad maravillosa. Los preceptos de la moral de los cristianos, en lo que contienen de perfección, antes que ellos los enseñaron los filósofos, y especialmente los estoicos y los platónicos. Sus críticas a la idola­tría, consistentes en sostener que estatuas marmó­reas o broncíneas, hechas por hombres a veces des­preciables, no son dioses, fueron antes incontables veces expuestas. Así escribe Heráclito: "Dirigir preces a imágenes, sin saber lo que son los dioses y los héroes, y vale tanto como hablar con las piedras".
Curioso; los mismo que hoy tienen multitud de ídolos, cada cual de su correspondiente santo, son los que ponían a parir a los que rezaban ante estatuas. Hay que ver como evoluciona la peña.

Actualizado a las 18:30: y para que no sea todo tan serio, en la tradición de dar caña a todo el que se mueva, un poco de humor:


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2 comentarios:

ANuRa dijo...

Je, je, ha sido leer el primer párrafo del punto 1 y venirme a la cabeza los actuales discursos sobre los ateos firmados y exaltados por los fundamentalistas americanos. Se han dejado lo de comer niños, eso sí...
Creo que debo leer menos Pharyngula y Friendly Atheist, la verdad.

exseminarista ye-ye dijo...

No te creas, no habrás llegado hasta el final, somos de lo peor, sin religión no habría mundo civilizado tal cual lo conocemos y sí, nos comemos a los niños (bueno, alguna amiga al menos lo intenta; yo prefiero a las niñas, definiendo niña como toda aquella persona del género humano con dos cromosomas X [y ningún Y, que por ahí hay supercosas] y una edad comprendida entre los 17 y unos cuantos más que yo ;-)

Sigue, sigue leyéndolos, que el saber no ocupa lugar (al menos en tu caso, como soy hombre y un modelo antiguo debo limpiar la caché de la neurona de vez en cuando porque si no se me satura).