20 de octubre de 2009

Lecciones de conducción - nº 3

El efecto picoleto.
Vale, vamos a partir de un hecho cierto como la muerte: un señor que va vestido de verde oliva, con parches amarillo fosforito, pistola y gorra (pena que ya casi no usen el tricornio) y en un estado permanente de mala leche [seguro que son asignaturas troncales en los estudios guardiacivilianos: "la mala hostia, como adquirirla" (1º), "mantenimiento de la mala hostia durante tu jornada laboral" (2º), "¡contagia tu mala hostia, es más divertido!" (esta es para suboficiales sólo) y "un subordinado de buen humor no es guardia civil ni nada, evítalo" (para oficiales)], nunca nunca nunca va a ser tu amigo (otra cosa es cuando se desprenden del uniforme, que puede ser, pero aún así hay muchos que parece que lo llevan tatuado).
Bien, eso es así, mas partiendo de esta realidad todos conocemos casos en los que llegan a ser útiles, como cuando pillan a ese estúpido que va poniendo en peligro a todos los demás, o cuando hacen moverse a los capullos que provocan colas por ver lo que pasó al otro lado de la autopista; pero no voy a hablar de estos casos, no. Voy a hablar de cuando simplemente no hacen nada, van circulando porque por algún lado tienen que ir.
Pues bien, defínese el "efecto picoleto" al hecho multitud de veces observado en el que la sola visión de un coche de la guardia civil hace que el que va delante tuyo baje la velocidad al menos 20 km/h o, incluso, apriete el freno; y esto aunque el límite de velocidad esté fijado a 120 y él (o ella) vaya a 90 por el carril de adelantamiento (del que ya hemos hablado).
Por no ser basto (que para eso mis padres se gastaron bastante dinero en mi educación) no voy a llamarte subnormal del puto culo, pero cariño mío, si vas a 120 cuando puedes ir a 120, métetelo en tu vacía cabeza, ¡no te va a pasar nada! ¡Si vas a 120 y reduces de golpe a 80 porque ves a lo lejos a la benemérita puedes provocar un buen accidente por alcance, en el que te den por salva sea la parte!
Joder, si cumples la ley al pie de la letra no te va a pasar nada (normalmente). De hecho, muchas veces si la rompes tampoco (de hecho hoy nos mostró el Ornitorrinco en féisbuk que puede que seas multado si la cumples). No te voy a decir que la guardia civil sea nuestra amiga, no, pero tío, tampoco hay que pasarse con las precauciones; por poner un ejemplo ajeno a la carretera, ¿a quiénes pillan siempre con drogaína y demás? Normalmente a los que están muy nerviosos. Pues aplica lo mismo al coche, ¡animal!

Exseminarista (ye-ye), por una carretera más segura (y con menos catetos).

Y otro día hablaré del complicado proceso de adelantar, que hoy me gocé una hostia delante mío por los típicos estúpidos que se meten sin comprobar la velocidad del que viene adelantando.
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2 comentarios:

vespinoza dijo...

Y NUNCA NUNCA NUNCA te pares junto a un guardia civil confesando que ibas borracho SIN ESTAR SEGURO DE QUE LO QUE ESTABA HACIENDO ERA DARTE EL ALTO y no simplemente dando paso

exseminarista ye-ye dijo...

JAJAJAJAJA, me había olvidado XD