29 de agosto de 2009

Hay gente pa' to

Traduzco libremente de la última columna de Bob Parks:
ELECTROSENSIBILIDAD: REFUGIADOS DE LA TECNOLOGÍA WIRELESS.
En los campos del valle del Drome, en el sur de Francia, viviendo en tiendas cubiertas de metal y envueltos en papel de aluminio, buscan alivio de las ubicuas ondas de radio que están destruyendo sus vidas. El uso en aumento del WiFi no está haciendo las cosas mejores. Las ondas de radio, insisten, les causan verdadero dolor físico, aunque los estudios de doble ciego les demuestren consistentemente que son incapaces de distinguir entre campos electromagnéticos reales y falsos.
Y yo me pregunto, porque seguro que también recurren a la homeopatía, ¿cómo diluyes infinitesimalmente una onda de radio? ¿Pasas una botella de agua mineral por delante de una antena de móvil, de ésas que producen cáncer porque ellos lo dicen? ¿Influye el tiempo? Me explico: dilución 1/1.000 de ondas de radio - botella de agua 1 minuto al lado de la antena; 1/10.000 - 6 segundos; 1/100.000 (la más potente de todas, pues como todos sabemos a mayor cantidad de agua más potencia del tratamiento) - 0,6 segundos.
Ya sabés, como dicen que dijo Einstein hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana y de lo primero tampoco estoy seguro; más psicólogos hacen falta.
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