16 de junio de 2009

Por qué odio profundamente el plan E

O, mejor dicho, el modo de llevar a cabo el Plan E (con el rabito de la eñe por encima). No, no es que esté en contra de la creación de empleo aunque sea temporal; todo lo contrario, cuanto más mejor. Tampoco estoy en contra, a pesar de que a veces pueda haber parecido lo contrario, de la obra pública; estoy en contra de las obras faraónicas e inútiles, pero ya era hora de que se hicieran trabajos que no implicaran la destrucción de nuestros recursos naturales (no te puedes perder esta foto, es un ejemplo de como funcionan las cosas por aquí). De hecho, me parece muy bien que se mejore el asfaltado y la pintura de nuestras calles, que en muchos casos parecía (en otros sigue pareciendo) que pertenecían a Berlín en el 45.
Entonces, te preguntarás, ¿por qué lo odias? Pues respondo: ¡porque me están matando! Llevo dos días encerrado en casa, víctima de lo que espero sea el H1N1* aunque me temo será un simple catarro preveraniego. Y lo que uno espera cuando está malo es pasarlo de la mejor manera posible. Dado que en un ejercicio de responsabilidad decido quedarme en casa, privándome de la comida materna que tanto bien haría y de algún patxarán vespertino, que no sólo me aliviaría sino que además me daría la oportunidad de difundir el virus por estos mundos de Doraemon, dado que a veces me quedo dormido en mitad de un capítulo de libro y el resto del tiempo mi "condición"** me impide leer o ver pelis con comodidad, ¡lo único que pido es un poco de tranquilidad!
Odio el plan E. Empiezan a trabajar delante de las ventanas de mi casa a una hora obscenamente temprana (reconocerás que estar tocando las narices antes de las 8 de la mañana es, por decir algo, molesto) y a las 5 y casi media de la tarde aún siguen currando con todo lo que implica: ruidos ensordecedores, rasca piche, echa piche nuevo, vuelve a rascar, pinta, despinta, los jodíos pitidos de los camiones en marcha atrás, algún ""piropo"" ocasional a voz en grito, pasa la apisonadora, vuelve a empichar, el pitido de nuevo, ¡¡¡aaaaaaaaaaaaaaah, ganas de tener un buen lanzagranadas, odio, muerte, destrucción, oño!!. ¡Carajo!, como si no hubieran otros sitios donde currar que no implicara molestar a un pobre enfermo agonizante... :-p

(*) Preferiría pasarlo ahora a sufrirlo cuando vuelva en septiembre recombinado con el de la gripe aviar, la verdad sea dicha.

(**) Tampoco es para tanto, pero ya que estoy enclaustrado por lo menos me quejo desde aquí, joer.
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2 comentarios:

vespinoza dijo...

No te quejes, mira lo que acabo de leer en el blog de Lanarch:

Arizona. La gente no puede pagar sus casas y las devuelve al banco, que en la práctica las abandona. Al final, las alarmas antiincendios se estropean, y...

Fire fighters, however, cannot legally enter a property unless they see smoke or have obtained the owner's permission. But in an era of bank ownership and rampant foreclosure, even finding the owners can take weeks. The result is that "neighbors have to listen to the alarm until the battery dies, which can take days."

exseminarista ye-ye dijo...

Joder, pues que les peguen fuego de verdad :-p
Por lo que se ve, me leyeron y ayer cambiaron de calle, ¡ya no molestan! :-) (por lo menos hasta que pinten) :-(