30 de mayo de 2009

¿¡¡Día de Canarias!!?

Hoy 30 de mayo se celebra el Día de Canarias, efeméride que nos recuerda el día en que nuestros ancestros los guanches (que diría El Sr. Burns) mataron a los godos en La Matanza. ¡Ay, no, que me he liado! Es el día elegido porque celebramos nuestra hispanidad y qué mejor que ello que hacerlo que el Día de las Fuerzas Armadas. Espera, espera, no, eso tampoco, ¡ahora sí!, qué mejor día que el de San Fernando, Fernando III de Castilla y León patrón de Españacoño por la gracia de dios, para que estas tierras allende los mares hagan las carreras de bueyes y la típica luchada para conmemorar el día en que... uf, pues no sé, ¿el día en que le dijo Isa(bel) [tranki vespi, la otra goda famosa] a Fer que no se cambiaría de camisa hasta que Españacoño fuera católica (que por cierto menos mal que fue hace 500 años, imáginate el tazo ahora) (me equivoqué de Fernando :-p ), ¡ah, no! Si resulta que realmente no hay ningún motivo para que el Día de Canallas, digo, Canarias, se haga el día 30, sólo que aprobaron la mierd... de estatuto un día como hoy, ¿¡eso hay que celebrar!?
Bueno, venga, voy a sacar mi canariedad y mi ancestralidad y les cuelgo nuestro himno, maravilloso donde los "haiga" (¿no había que sacar el guanche que tenemos dentro?), espabilado también y que en cuanto lo oyes hace levantarte y llorar de emoción, o de sueño, o de aburrimiento, o de asco antre nuestra situación, o de..., venga, paro ya payo, ahí va:



¡Animadito, ¿no?! Pues realmente todo este palique era la excusa para colgarles la columna de Juan García Luján de ayer en Canarias Ahora. Les analiza la campaña publicitaria por el Día de Canallas de nuestro (suyo) gobierno para que los aplatanados de mierda (insultar está feo, caca caca no se hace) que les votan sigan estando contentos con la canción que siguen y siguen y siguen y siguen y siguen promocionando (ya sabes flaco, pones arguito de sarsa o merengue o Gomera sound [¡¡Ricardo, eres el primero en el gugle!!] y todos se olvidan de que somos los que más paro tenemos, los que tenemos la cesta de la compra más cara de toda Españacoño, los que tenemos más imputados por cm2 del territorio nazional, los que, uf, venga, paro, escucha):



Guay, ¿no? Toquito salsero que a la basca le mola (¿cúal es el icono que representa vomitar?). Llevamos escuchándola desde mes y pico. ¿Será para motivarmos a ser más canarios?
Hala, cagontó, que me disperso más que Soria ante un río lleno de salmones, chaleces baratos, jets y apartamentos gratis en el sur de las palmas. La columna de que les hablaba:

Juan García Luján

Vivo en un archipiélago donde tocan el tambor y la gente se mueve”. Me gustaría encontrar otro pueblo en el mundo que con motivo de su día nacional el gobierno ponga una canción con esta letra. Le doy vueltas y vueltas y no termino de entenderlo. Porque aquí la gente no se está moviendo por el tambor, sino porque está buscando un puesto de trabajo, o está reclamando que no les cierren el servicio de urgencias en su centro de salud o que no les quiten la plaza de los comedores escolares porque no pueden pagar la mensualidad. Por esas razones se mueve la gente decente. Luego está la gente indecente, con todas sus prensunciones de inocencia, que esta semana se tiene que mover cuando la guardia civil toca en las puertas del ayuntamiento de Yaiza o en la de Arrecife.

"Me dicen aplatanado y quizá tegan razón, pero hay gente que va sin freno y no llegan a mejor”. Falso. No somos aplatanados. Aquí la gente se mueve y consigue 45 mil firmas para una ley que pretende defender nuestro territorio, o más de 50.000 para proteger una costa, y quienes ponen el freno son los partidos gobernantes. Aquí, por poner el último ejemplo, cuando hace unos días los enfermos de fibromialgia se movían y llegaban al Parlamento para pedir dos unidades sanitarias para poder ser atentidos con dignidad, los partidos gobernantes lo frenaban en la cámara autonómica. Y así podríamos hablar de los que se movieron para que Canarias no esté en los últimos puestos en la aplicación de la Ley de Dependencia, en los primeros en el número de parados, en los primeros en listas de espera sanitarias…

Así, año tras año, la gente se mueve a pesar de que ese Parlamento que este sábado cumple 26 años eligió como himno el arroró que nos quiere dormir. De aplatanados nada. Aquí hay mucho pueblo que camina para exigir sus derechos. Desgraciadamente también caminan sin freno las listas del paro, y la de imputados por corrupción. Aunque el señor elegido para cuidar la salud de nuestra economía se dedique a frenar las investigaciones de las corruptelas utilizando grabaciones clandestinas que difunde en medios de comunicación subvencionados con mucho dinero público, mecanismos habituales de las cloacas del poder en las repúblicas bananeras. Quizá por eso la cancioncita elegida para celebrar el día de Canarias diga que vivimos lejos del Caribe ardiente, pero su música caliente, su salsa y su sabor "la llevamos tan presente". La salsa caribeña que cocinaba la banda de Faycán en Telde o el protegido alcalde de Mogán no tiene nada que ver con los ritmos que llegan del otro lado del Atlántico. Se parece más a aquellos gobernantes caribeños descritos en novelas como La Fiesta del Chivo.

No quiero ser aguafiestas. Me parece estupendo que tengamos nuestro día patriótico el 30 de mayo. Cumpliré y llevaré a mi niña a la guardería con su traje típico, seguiré creyendo en la gente que trabaja aquí, continuaré con mis entrevistas y tertulias con escritores, actores, actrices, innovadores, músicos, sindicalistas, empresarios, ecologistas, trabajadores sociales, pacifistas, cómicos, desempleados, educadores... y tanta gente buena que trabaja por este país volcánico sin pregonar patriotismo, sin esconder negocios sucios bajo banderas tricolores, sin regalar nuestra naturaleza protegida al primer nórdico que te ofrece un viaje de placer, sin regalar el dinero público a los que montan los negocios televisivos con empresas peninsulares a base de contratos basuras y provocan la destrucción de las pequeñas productoras que ya estaban aquí con trabajadores indefinidos. Seguiré creyendo en Canarias, pero no estoy dispuesto a bailar al ritmo del tambor de los poderosos, de los que, como cantaba Braulio, quieren hacer de esta tierra la fortaleza que sostenga su poder.


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