14 de abril de 2009

La velocidad del placer

No, no voy a hablar de sexo explícito, degenerados, que sois unos degenerados, sino del placer de las caricias. Dice El País (y también, que me fío más, Nature Neuroscience) que la velocidad apropiada para que una caricia nos resulte placentera es de 4 a 5 cm por segundo. Parece ser que es la misma velocidad a la que las madres suelen acariciar a los niños, vamos, que nos viene el gustito desde siempre; tenemos unas fibras nerviosas específicas, llamadas C-tactile (del tipo de los mecanorreceptores no mielinizados de umbral bajo), que se activan sólo a esa velocidad. Se hipotetiza que su finalidad es crear contactos corporales afiliativos, vamos, para unir al grupo (¿se les estimulará las mismas fibras a los chimpancés cuando se despurgan unos a otros? No me extrañaría nada).
Así que si no te gusta que te acaricien puede ser porque lo han hecho mal siempre, a una velocidad inapropiada, ¡o porque carezcas de ellas!. Aunque aún no conozco a nadie a quien le pase, de todo hay en la viña del Nota.
¡Prueba, prueba! Hazlo a esa velocidad, más lento y más rápido y verás.
¡Hala, ya sabes algo nuevo, te puedes ir a acostar! De nada :-)
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