10 de septiembre de 2008

Putos extranjeros

Título de la columna de Culturas en el Público de hoy, firmada por Antonio Orejudo, y que, como me gustó, paso a colgarles, pero no toda, sólo el primer párrafo, hala:
En Madrid los autobuses tenían cobrador. Se sentaba en la parte trasera con un armatoste plateado, dotado de extraños botones y una manivelita, a la que había que dar una vuelta completa para que saliera el billete. El Metro tenía un trabajador encargado de abrir y cerrar las puertas. Iba en el primer vagón, protegido por unas barras metálicas, leyendo novelas del Oeste, de Marcial Lafuente Estefanía. En cada estación sacaba el cuerpo, comprobaba que todos los viajeros habían entrado y salido, hacía sonar un pito, y accionaba varias veces la palanquita hidráulica que cerraba las puertas. Y con esos trabajos, que hoy resultan imposibles, mantenían a sus familias.
El resto, que de verdad, es muy recomendable, aquí.
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3 comentarios:

Txema dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Txema dijo...

Es una pena que no se apueste mejor por la inmigración, es una oportunidad excelente para mejorar la economía a la vez que de enriquecimiento cultural del país. Una España con más inmigrantes poseería una identidad riquísima, y no por ello menos definida. ¡Sería muy valioso!
¿O es que España comenzó estando formada por españoles con DNI expedido en la mismísima Puerta del Sol? Qué coño!

exseminarista ye-ye dijo...

Que no, que son malos, que hay que echarlos a todos, que lo único que nos traen es delincuencia, cuscús y salsa (de la de bailar) y tienen la culpa (junto con ZP) de todos los males del mundo mundial...
Mira que eres demagogo (¿o era pedagogo? :-P )