15 de septiembre de 2007

¿Legalización?

Si por mi fuera, sería ya. Pero entre la moral cristiana (ya no sólo católica), que pretende impedir todo tipo de goze puramente físico, la ceguera de los políticos profesionales y el interés de los traficantes, me temo que tardará en llegar.
Buen artículo en el diario colombiano El Tiempo. Un poco largo pero de recomendable lectura. Vía Libro de Notas.

Los mitos de la política global contra las drogas

Carlos Caballero Argáez. Columnista de EL TIEMPO.

La revista Foreign Policy es editada por una entidad del 'establecimiento' de los Estados Unidos. No es una publicación ni de la derecha, ni de la izquierda del espectro político de ese país; recoge una posición de centro, pragmática, que predomina en el pensamiento de algunos dirigentes e intelectuales tanto de Estados Unidos como de otras partes del mundo.

Pues bien, la portada y el artículo central del número de Foreign Policy en circulación (septiembre/octubre del 2007) destruyen los mitos de la política antidrogas de los Estados Unidos y señalan que ha llegado el momento de decir no a la "prohibición". En otras palabras, de pensar seriamente en la legalización. Entre estos mitos, hay algunos que vale la pena destacar.

Mito 1. La guerra global contra las drogas puede ganarse. Falso.
No se puede. "Un mundo libre de drogas" es tan utópico como "un mundo libre de alcohol". A pesar de las buenas intenciones de las Naciones Unidas (1998), que apuntaban a una reducción significativa de los cultivos de coca, marihuana y amapola, en la actualidad la producción es la misma que la de hace diez años, los cultivadores son más eficientes y tanto la cocaína como la heroína son más puras y más baratas.

Las políticas punitivas se basan más en la retórica que en la verdadera capacidad de los Estados para combatir tanto la producción como la demanda de drogas ilícitas.

Mito 2. Se puede reducir la demanda de drogas. Buena suerte.
Tiene mucho sentido rebajar la demanda de narcóticos a través de una buena educación y de proveer alternativas al uso de drogas ilícitas. Las que no parecerían efectivas son aquellas políticas de "tolerancia cero". Son preferibles las acciones orientadas al "control del daño". Porque más importante que reducir el uso de estas drogas es cortar las "muertes, la enfermedad, el crimen y el sufrimiento asociados tanto con el consumo como con las fracasadas políticas prohibicionistas".

Hay que enfocar los esfuerzos, entonces, por el lado de la salud pública, como en el caso del consumo de alcohol y de cigarrillos, para reducir la transmisión de enfermedades a través de jeringas, lo mismo que las muertes por sobredosis. No aplicar este tipo de programas es asunto de ideología y no de costos.

Mito 3. La solución está es reducir la oferta de drogas. No. La historia demuestra lo contrario. Por medio siglo se han ensayado todo tipo de políticas de erradicación y sustitución, que han fracasado. La producción de opio se trasladó de Pakistán a Afganistán, la de coca de Perú a Colombia y la de marihuana de México a Estados Unidos. Y la producción global continúa rampante.

Los mercados mundiales de marihuana, cocaína y opio operan de la misma manera que los de otros productos básicos. Si la oferta de uno de estos bienes cae por motivos climáticos, políticos o económicos, sus precios relativos cambian y los otros serán más atractivos. La política debe ser orientarse a controlar un vicio global, "aun si es ilegal".

Mito 4. La legalización nunca tendrá lugar. "Nunca hay que decir nunca". Una legalización total del uso de drogas ilícitas está a muchos años vista. Pero esto no excluye las legalizaciones parciales, como la de la marihuana. La guerra global contra las drogas continúa, porque quienes formulan las políticas no distinguen entre el daño del consumo y el de la prohibición. La legalización hace posible esta distinción. El problema de la narcoviolencia y la corrupción en América Latina no es causado por la droga, sino por la prohibición. "La guerra está perdida, pero faltan visión y coraje para superar la ignorancia, el temor y los intereses creados que la prolongan".

El narcotráfico ha sido la gran tragedia nacional de los últimos treinta años. Y, mientras no cambie la política global, continuará siéndolo. Por eso mismo, hay que destacar que en Estados Unidos el 'establecimiento' abra, así sea tenuemente, la ventana de la legalización.

Carlos Caballero Argáez

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