18 de septiembre de 2007

La cursi

Me ha gustado mucha la columna de Elsa López en La Opinión de hoy. Como sé que son más vagos que yo si cabe, hala, ahí se las pongo:

Lo cursi en política

ELSA LÓPEZ
Si cursi es querer y no poder, el 60 por ciento de nuestros políticos son cursis. Teniendo en cuenta que ese 60 por ciento quiere aparentar lo que no es y, además, quieren llegar y no llegan a ser políticos jamás si acaso una mala sombra de los que antaño lo fueron cuyas intervenciones en el Parlamento y en el Senado daban para comentarse durante meses, concluimos que ese 60 por ciento no sirve ni para vender pescado, profesión sumamente honrosa por otra parte. Entre ellos los hay extremadamente o de remate en el sentido señorita Pepis o el novio de la Barbi. Tenemos ejemplos históricos como el de Sissi y algunos más modernos como el de Ronald Reagan o Anita Oramas, por poner. En los comentarios del público que acude al Parlamento o ve los debates por televisión está el que no se había dado un caso igual desde hacía años. En el fondo todos añoran la era Tocino a la que tuve la desgracia de padecer durante doce horas en un avión por lo que aún sufro agonías al recordarlo. Mis amigos diputados que habían pensado que Esperancita Aguirre se llevaría el premio, ya saben cómo ésta se las gasta y se dedican a hacer mofa de otros que quieren llegar a la altura del papel encomendado, lean o no sus intervenciones. Labordeta, en su comentario político del miércoles pasado, apuntaba que la niña Oramas es más cursi que un repollo. Yo me he puesto la mar de contenta porque ya hay otros que confirman mis tesis: no se puede ser lo que no se es salvo que quieras ser calificada de repollo. Quitarse los rizos, y alisarse el alma no basta, querida niña. Es necesaria una actitud más abierta, más libre en el pensamiento. No se pueden leer y mal los ideales. Los ideales hay que afirmarlos, declararlos con energía y con pasión o acabas ceceando como tu jefe, Paulinito, que también es cursi, el pobre, con ese afán que le ha entrado de hablar tan fino, dejando poco claro donde se colocan las zetas del zorro y las ces de las cortes castellanas. ¡Con lo bonito que son esas eses como susurros de Javier Arenas! Seguro que los discursos de Zaplana ganarían el doble si hablara con la dulzura de Teófila Martínez, teñida, pero no cursi. Que lo cursi no es una cualidad inherente a la derecha. Que esta aberración se da más en las filas de los progres que quieren y no pueden. Los otros han sido así toda la vida y eso crea un saber estar que ya quisieran muchos. Por eso Letizia nunca será como la princesa Elena y Anita Oramas jamás tendrá la elegancia y el saber estar de Dolores Ibarruri.
¡Ni en sueños!
Actualizado a las 9:00 del 19 de septiembre: Y de remate, un chiste de Canarias Ahora:

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1 comentario:

Erebus dijo...

¿Y qué esperabáis de una generación política como esta? ¡Ese es en tal caso el menor de los males! La más irrisoria de las faltas. Lo malo llega cuando en vez de cursis son más bastos que un arado. Sólo de Burgos, mi tierra, podría poner ejemplos hasta aburrirme. Pero que gente, que gente...
Dicen que los pueblos siempre tienen los gobernantes que se merecen. Yo no sé quien dijo aquello, pero más le vale seguir en el anonimato, porque si le pillo, le degüello.