26 de septiembre de 2007

¡Impresionante!

En un club de Melbourne (Australia) hubo una pelea, durante la cual le tiraron a uno de los que participaban en ella una silla de metal; la pata de la silla le entró por el hueco del ojo y bajó por su cuello. Vean la radiografía:


¡Ni murió, ni perdió el ojo! La pata de la silla le echó el ojo hacia un lado. Y encima el tío dice que no le guarda rencor, que le perdona y no ha presentado denuncia. Quizás esto sea lo más increíble, ¿no?
Vía Boing Boing.
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1 comentario:

Erebus dijo...

¡Glups! Por siaca, mejor no intentarlo en casa... alucinante