25 de agosto de 2007

Seguimos hablando del alma...

O más bien, de su inexistencia. Semanalmente, Bob Parks escribe una columna sobre ciencia, política estadounidense, etc..., que publica en una lista de correos. Pues esta semana hace referencia al experimento que comentábamos antes, en el que se reproducían en el laboratorio las experiencias extracorporales. Así que voy a hacer, en un ejercicio de aburrimiento vespertino, una traducción libre de parte de la última columna, pues me parece muy interesante:

1. EL ALMA: INDUCCIÓN EXPERIMENTAL DE SENSACIONES EXTRACORPORALES.
La revista Science publica nuevos resultados sobre esta curiosa experiencia, asociada muy a menudo con la prensa amarilla. A lo mejor recuerdan una historia del New York Times, de Sandra Blakeslee, hace alrededor de un año (3 de Octubre de 2006), en la que un neurólogo suizo inducía el mismo efecto mediante la estimulación eléctrica del girus angular, una región del cerebro, en el lóbulo parietal, implicada en cierto número de procesos relacionados con el lenguaje y la cognición. Este efecto se atribuye a una discrepancia entre la posición actual del cuerpo y la que la mente percibe. Ahora, el grupo suizo ha inducido el efecto extracorporal sin estimulación cerebral o drogas alucinógenas, poniendo al sujeto unas gafas con pantalla que muestran una imagen en vídeo de la persona desde una perspectiva diferente. En parte es importante porque las experiencias extracorporales, particularmente las asociadas con una "casi-muerte", se citan a menudo como una prueba del alma. La curiosa creencia de que el medio millón de células madre que sobran de la fertilización in vitro tienen alma no es inconveniente para usarlas en investigación, en vez de enviarlas al autoclave.

2. LA AMÍGDALA: SI TENEMOS UN ALMA, ES ÉSTA.
Consulté con dos teólogos católicos en la facultad de un seminario cercano, que me explicaron que el alma es la "esencia espiritual" de una persona. Después de mucho discutir, la "esencia espiritual" parecía estar asociada con la empatía, aunque los sacerdotes católicos usaron palabras diferentes. Nuestra respuesta emocional a la entrada de información sensorial está determinada por las amígdalas, dos grupos de neuronas con forma de almendra localizados profundamente en los lóbulos temporales medios. Lo embriones, por lo que sé, no tienen amígdalas.
La columna sigue, pero estas dos primeras partes son las que quería recalcar. Que cada cuál saque sus conclusiones, pero las mías que es obsceno impedir la investigación en células madre basándose tan sólo en creencias religiosas y en la moral cristiana imperante.
Una cosa curiosa, una nota simpática, de las columnas de Bob Parks es que, dado que para el envío de los correos utiliza el sistema de la universidad de Maryland, éstos terminan siempre con el aviso:
Opinions are the author's and not necessarily shared by the University of Maryland, but they should be.
Pdta.: la traducción puede ser (y de hecho es) imperfecta. Pero es lo que hay; no todo lo puedo hacer bien :-)
Share/Save/Bookmark

2 comentarios:

ricardo dijo...

A mi me quitaron la amígdala de pequeñito ¿Estoy condenado?

exseminarista ye-ye dijo...

Tú estás condenado hagas lo que hagas. Aunque las amígdalas que te quitaron no son las cerebrales, sino las de la garganta (con función probablemente inmunológica). Supongo, claro, porque si son las primeras, eso explicaría muchas cosas :-)