22 de agosto de 2007

El futuro ya está aquí (o casi)

Uno de los inventos del futuro más recurrente en la literatura de ciencia ficción es el ascensor espacial. Muchos autores han imaginado (o copiado) la idea de que el desarrollo de los materiales permitirá en un futuro más o menos corto crear un "cable" lo suficientemente resistente como para, con un extremo fijo en la Tierra (u otro planeta) y el otro en un asteroide capturado, una luna artificial o algún artefacto, permitir el ascenso y descenso del y al planeta vía "ascensores".
Modelo de ascensor espacial. Aunque en francés, creo que se entiende, ¿no?

Un ejemplo lo encontramos en la trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson, donde estos artefactos se usan no sólo para elevar y bajar cargas de la Tierra a órbita sino también de Marte a órbita (SPOILER aunque este último ascensor tiene un destino aciago... FIN DEL SPOILER); para quién no se la haya leído, se la recomiendo muy muy enfáticamente. Compuesta de los libros Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul, trata el tema de la colonización y terraformación de Marte, desde la llegada de la primera expedición humana hasta... En resumen, es un debeustéleer, jurao. Pues como éste, hay multitud de ejemplos más.
Obviamente, en la actualidad los materiales y métodos de construcción no se han desarrollado tanto como para permitir una obra de ingeniería tan gigantesca como ésta. Pero según acabo de leer, parece que se están dando los primeros pasos.
El próximo 14 de septiembre será lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, en Kasajistán, el satélite ruso Fotón-M3 que llevará a cabo el experimento Tros (Cable en ruso, creo) VS-2 con el cuál intentarán bajar a tierra desde órbita una pequeña carga a través de un cable ultraligero y superfino, confeccionado de un polietileno especial y de 30 km de longitud. Durante este primer experimento estudiarán el comportamiento de la cápsula y el cable, así como su influencia en el satélite.
El director de la compañía rusa Progress, diseñadora y constructora de aparatos espaciales, Alexandr Kirilin declaró que creían que las capas densas de la atmósfera frenarían la cápsula en su descenso y que en misiones posteriores el cable alcanzará los 40 km de longitud.
Sólo espero que no se trate de una serpiente de verano más y que próximamente podamos comentar el resultado de estos experimentos. Éste sí que sería un método "barato" y cómodo de superar el pozo gravitacional y que bien me gustaría poder admirar un día.
Share/Save/Bookmark

1 comentario:

Kely O dijo...

EStá claro que ya no saben que inventar.