28 de agosto de 2007

Duda de todo, siempre.

Aplicando la máxima de "para qué voy a escribirlo yo, si alguien lo hace mucho mejor", les pego una parte del último Apunte del Natural, que suscribo por completo (al menos esta parte).

Llegué hace tiempo al convencimiento de que una de las preguntas más subversivas –más subversivas de verdad, en la trastienda del pensamiento– es: «¿Y por qué no?». Lo que se traduce en muchas subpreguntas: «¿Y si no fuera así?», «¿Y si estuvieras equivocado?», «¿Y si el de enfrente tuviera razón o, al menos, parte de razón?»

La preguntita de marras puede perseguirte también en tu vida laboral, y hasta en la sentimental. «¿Acierto estando aquí? ¿Y, si no estás a gusto, por qué no te vas?»

El principio es la lucha contra la rutina mental. Contra el conservadurismo en todas sus vertientes, incluidas las políticas. También contra el conservadurismo de izquierdas, que se conforma con etiquetarlo todo.

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